Viaje al maravilloso templo de Akshardham

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Por Ruth Lelyen, Corresponsal

Nueva Delhi, 10 mar (PL) Erigido sobre las orillas orientales del río Yamuna, el templo de Akshardham en en Delhi es una maravilla arquitectónica que sorprende con su belleza y opulencia a quienes buscan explorar la cultura y el espíritu de la India.

 

Y aunque a los ojos del visitante pueda parecer un monumento ancestral, pues acoge elementos de la tradición artística hindú, lo cierto es que se empezó a construir en abril de 2000 para abrir sus puertas al público cinco años después.

El proyecto tuvo su origen en 1968, cuando un gurú llamado Yogiji Maharaj, que dirigía la organización Swaminarayan Sanstha, expresó su idea de hacer un mandir (templo, en hindi) que representara los valores de esa religión.

El lugar sirvió de homenaje a Swaminarayan, un yogui asceta cuya vida y enseñanzas trajeron un renacimiento a las prácticas hindúes de fines del siglo XVIII y principios del XIX, y que dio origen a este grupo espiritual.

Sin embargo, la idea se amplió hasta construirse un gran complejo de edificaciones que muestran milenios de la tradición y la cultura india a través de la arquitectura y las artes plásticas.

La construcción principal es el gran mandir de Akshardham, que se ubica al centro del complejo y está hecho de arenisca rosada y mármol blanco para elevarse a una altura de 43 metros.

Fascinan al visitante las nueve cúpulas que lo coronan, así como las 234 columnas talladas con intrincadas figuras en las cuales los artistas supieron captar el espíritu y la creatividad de la mitología india.

Dentro del monumento, justo debajo de la cúpula central, se halla una escultura de Swaminarayan que mide más de tres metros, toda chapada en oro y con motivos de animales, flores, bailarines y deidades.

En los exteriores del templo y sirviéndole de base, emergen 148 esculturas de elefantes (animal sagrado en la tradición hindú) a tamaño real que cuentan historias diferentes con profundas enseñanzas.

Igualmente fabuloso resulta el paseo en bote por un río artificial dentro del recinto, que va mostrando a ambos lados las contribuciones de los indios del período védico en diversos campos como la ciencia, la astronomía, las matemáticas, las artes, la literatura, la medicina y el yoga.

Pero, sin dudas, lo más espectacular de este viaje a Akshardham es el espectáculo de luces que tiene lugar cada día a la hora del ocaso en la llamada Fuente Musical, una estructura construida en forma de loto de ocho pétalos en honor a la sabiduría india.

En tan solo 24 minutos, el programa combina una presentación en vivo de actores infantiles con la proyección de luces de colores, videos, chorros de agua, fuego y música haciendo referencia a mitos hindúes que simbolizan la eterna lucha entre el bien y el mal.

Ya sea para conocer la naturaleza ancestral del hinduismo, profundizar en la cultura del pueblo indio o simplemente admirar la belleza de este maravilloso templo, Akshardham constituye un referente obligado para todo aquel viajero que visite la capital de este país surasiático.

(Tomado del semanario Orbe)