Los sueños de Abner y Jonathan, truncados por la política migratoria de “tolerancia cero” en EE. UU.

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Brenda Larios/Foto: BL

Ciudad de Guatemala, 8 ago (AGN).- “Les quiero decir que los quiero mucho”. Así, entre palabras cortadas, dos menores retornados de Estados Unidos, donde fueron separados de sus padres hace cuatro meses, se mostraron ansiosos por ver y abrazar de nuevo a sus progenitores.

Las condiciones de pobreza en sus departamentos los motivaron a viajar al lado de sus padres a territorio estadounidense, pero por circunstancias de la vida y el endurecimiento de la política migratoria de “tolerancia cero” fueron separados por la Patrulla Fronteriza. El sueño americano les fue truncado.

Abner y Jonathan, de 10 y 13 años, forman parte de los miles de menores que viajan juntos a sus familias en busca de una mejor vida.

Entre nerviosismo, Raúl Sub, originario de Fray Bartolomé de las Casas, en el departamento norteño de Alta Verapaz, narró cómo un 16 de marzo emprendió ese viaje al lado de su hijo Abner.

“Cruzamos la frontera de San Luis Colorado, Arizona, el 18 de marzo me separaron de él. Fui deportado el 10 de mayo y hasta ahora logré ver a mi hijo”, relata, mientras espera con ansias abrazar de nuevo a su hijo.

Tras 12 horas de camino hacia la capital, Raúl, acompañado de sus hermanos, llegaron al albergue Nuestras Raíces, tras ser notificados de que su hijo retornaría este martes a Guatemala.

Minutos más tarde, junto con la primera dama de Guatemala, Patricia Marroquín de Morales, apareció Abner vistiendo un pantalón de lona, camisa a cuadros y una gorra.

Entre abrazos, ambos agradecieron a Dios y al gobierno del presidente Jimmy Morales por estar juntos de nuevo. Con una mochila en sus hombros, Abner y su padre emprendieron su viaje hacia Alta Verapaz para rencontrarse con el resto de la familia, su madre y dos hermanos menores, de 7 y 3 años. No espera intentar de nuevo ingresar a Estados Unidos.

En un recorrido por el albergue, también estaba Isidra Lorena Calderón, originaria del departamento occidental de Huehuetenango, quien también esperaba a su hijo Jonathan.

“Hace cuatro meses él se fue con mi esposo, pero mi esposo fue repatriado después de 15 días y mi hijo se quedó en Estados Unidos.. Me siento muy feliz y agradecida con Dios por haber respondido a mis oraciones”, expresó, mientras entre sus manos sostenía un peluche que pertenecía a su hijo cuando vivía en Guatemala.

Tras varios minutos, la espera terminó. Al fondo de un pasillo apareció Jonathan, vestido con una gorra, pantalón de lona y camisa a rayas rojas y azules, dos de sus colores favoritos, y entre lágrimas y un fuerte abrazo, se dio el rencuentro de otra familia guatemalteca.

Raúl e Isidra, antes de partir a sus hogares, hicieron un llamado a todos esos padres y madres de familia que aún esperan el reencuentro con los suyos.

“Tengan paciencia y sigan confiando en Dios, pronto volverán a sentir entre sus brazos a sus hijos”,  fue el mensaje.

 

 

 

 

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