La independencia de Guatemala y un reconocimiento al pueblo indígena   

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Ciudad de Guatemala, 13 sep (AGN).- En la historia de Guatemala destacan varios personajes indígenas que lucharon y ofrecieron su vida para defender los intereses del pueblo. Desde el siglo XV, durante la invasión española a tierras centroamericanas, los líderes guerreros se opusieron a ser quebrantados por extranjeros y lucharon durante cientos de años para que en 1821 se firmara el documento que le dio al país la independencia de la Corona española.

Uno de estos personajes es el cacique k’iche’ Tecún Umán, quien ofrendó su vida para evitar que los españoles se apropiaran de su tierra. También Manuel Salvador de La Cruz Tot, que en 1813 se sumó a los patriotas que se reunían secretamente en el convento de Belén para buscar la independencia.

Originario de Totonicapán, Atanasio Tzul veló por los intereses de su pueblo al procurar la abolición de impuestos que exigía la Corona española y el reconocimiento de los derechos de clase. Junto a Lucas Aguilar protagonizaron el levantamiento colonial indígena en 1820, en el que se derrocó durante 29 días al poder español.

Tecún Umán

Se cree que el denominado “Héroe Nacional”, nació en el reino K’iche’ y fue formado en el linaje de Qumarkahaj, llegando a ser un guerrero y mandatario de los maya k’iche’ en Guatemala. Este mismo personaje, a principios del siglo XV, fue testigo de cómo los españoles arribaban a territorio centroamericano para conquistarlo.

El k’iche’ preparó a su ejército, con miles de guerreros, para enfrentarse a los españoles, pues no permitiría que la invasión de los europeos llegara a tener consecuencias lamentables que atentaran en contra de la vida, la cultura y la espiritualidad de los pueblos.

Luego de una intensa lucha, al ritmo de tambores y utilizando armas artesanales, el ejército del guerrero fue vencido.

Según las crónicas de Los Anales de los Kaqchikeles, el k’iche’ fue sometido por el conquistador español Pedro de Alvarado, cuyo ejército contaba con mejores armas, mientras combatía contra los hispánicos en el Prado de El Pinal en el Valle de Olintepeque, Quetzaltenango, el 20 de febrero de 1524.

De acuerdo con el escritor José Antonio Mobil, el nombre de este guerrero proviene de la voz mexicana Tecum, cuya corruptela es Tecún, y Umán de una voz quiché que deriva de “U”, su de él, y mam que significa bisnieto y también collar. En tal sentido, Tecún Umán equivaldría a bisnieto del señor o cacique, o bien, señor cacique que lleva collar.

Algunos historiadores e investigadores dudan de la existencia de tan famoso héroe, y aun cuando las evidencias históricas son controversiales y oscuras, la figura legendaria de Tecún Umán conserva la dignidad del patriota defensor de su nación.

Manuel Salvador de La Cruz Tot

Nació en el departamento de Alta Verapaz a finales del siglo XVIII. La historia señala que durante su juventud sirvió a los misioneros españoles y por tal razón viajaba constantemente a la capital del reino para llevar mensajes de frailes y autoridades regionales.

En 1813 Tot se sumó a los patriotas que se reunían secretamente en el convento de Belén para buscar los caminos adecuados que llevarían al país a independizarse de España.

Fue capturado al participar en una marcha de rebelión junto a 15.000 indígenas que se desplazaban hacia la capital de Guatemala con el fin de destituir de su mando al capitán de esa época, José Bustamante y Guerra, pero este, avisado de las conspiraciones de las juntas de Belén, desarticuló el movimiento y ordenó la captura de muchos de los revolucionarios.

Tot logró huir, pero luego fue abatido por fiebres tropicales en su camino hacia México. Moribundo confesó su participación en las conjuraciones de Belén a un sacerdote, fray Mariano López Rayón, en el departamento de San Marcos, quien lo entregó a las autoridades para ser llevado a la capital en donde, a pesar de su estado, fue recluido en una celda oscura y carente de aire.

El líder fue cruelmente torturado y engrilletado hasta el día de su muerte, en la segunda década del siglo XIX.

Según una catedrática del instituto para señoritas Belén (que en aquel tiempo era el Convento de Belén), las Conjuraciones eran reuniones en donde se aglomeraban los precursores de la independencia durante 1813.

Discutían sobre cuáles eran las mejores rutas para lograr la independencia del poderío español. Se les dio el nombre de “conjuraciones” porque los personajes juraban sobre los Evangelios mantener en secreto las medidas que tomarían para terminar con la esclavitud.

Atanasio Tzul

Fue un indígena quiché, originario del departamento de Totonicapán, padre de familia y agricultor, quien en 1811 deseaba liberarse de las demandas que promulgaban los españoles, pues el pago de impuestos mantenía al pueblo subyugado.

Tzul tenía aproximadamente 60 años cuando en Cádiz, España, se discutía, en las denominadas Cortes de Cádiz, sobre la situación del indio americano. Tras varias reuniones se logró la exoneración de arbitrios, pero al tomar posesión el rey de España Fernando VII desconoció las mejoras que se habían alcanzado al suprimir el pago de los reales tributos y el goce de derechos concedidos a otras clases.

Al exigir nuevamente los impuestos, el pueblo indígena de Totonicapán se indignó y en 1816, cuando Atanasio Tzul fue nombrado alcalde de su comunidad, se negó a cobrar los reales tributos que exigía la Corona española y se obtuvieron los documentos de las Cortes de Cádiz en donde se abolían los impuestos. Con esa base desconocieron a las autoridades españolas, cuyos funcionarios se vieron en la necesidad de darse a la fuga.

Gracias a sus hazañas fue coronado como rey, pero su reinado duró únicamente 29 días, pues junto a otros principales fue apresado y llevado a la cárcel de Quetzaltenango.

Aquellas acciones estaban contribuyendo a la proclamación de la independencia lograda el 15 de septiembre de 1821, y aunque no haya firmado el Acta de la Independencia, Tzul puso, junto a su pueblo, el sello de la inconformidad al rebelarse y dirigir por sí mismo su destino.

“Manifestó a la dominación española que el hombre necesita libertad para vivir”, señala Alba Barrios en su libro Atanasio Tzul, atalaya del derecho y soldado en la acción.

Lucas Aguilar

Lucas Aguilar fue un indígena guatemalteco, macehual reservado, agricultor y sobre todo un líder y protagonista, junto a Atanasio Tzul, del levantamiento colonial indígena de Totonicapán de 1820, cuando se derrocó durante 29 días al poder español en la región, aunque después el movimiento fue desarticulado.

En aquella época Aguilar tenía 59 años y fue quien convocó a los pueblos vecinos para que se rebelaran en contra de los españoles, y de acuerdo con el historiador Mobil, Aguilar y Tzul encabezaron el levantamiento indígena en contra de la colonia española entre julio y agosto de 1820. El interés de ambos líderes, que representaban a una parte del pueblo, radicaba en acabar con los impuestos eclesiásticos y el tributo real.

La rebelión supuso la remoción del Alcalde Mayor, José Manuel Lara de Arrese, y la imposición de un gobierno propio, donde Aguilar se nombró presidente e incluso llegaron a elaborar una constitución propia. El movimiento sufrió una represión de más de 1.000 milicianos ladinos que terminó con la rebelión.

Tanto Aguilar como Tzul fueron apresados, torturados y azotados durante nueve días, siendo liberados en marzo de 1821.

Las revueltas

Las rebeliones de los indígenas se dieron principalmente por las opresiones que los pueblos conquistados sufrían por el control administrativo y el religioso que los españoles impusieron para mantener a los nativos dominados.

Según el historiador Severo Martínez Peláez, los motines fueron producto del mismo régimen colonial, pues se desarrollaron reacciones violentas contra la explotación legal y contra las exacciones ilegales del Gobierno.

El historiador Carlos Navarrete señala que las revueltas se dieron, principalmente, a causa del cobro exagerado de tributos y por problemas con la apropiación de tierras pertenecientes a los guatemaltecos. “Estos movimientos son históricos y deben tomarse en cuenta como parte de la independencia de Guatemala”.

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