Ghana gana reciclando

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Por Onelio García

La Habana (PL) Existe un marcado interés en varios países africanos acerca de las iniciativas técnicas para solucionar en alguna medida la acumulación de desechos no degradables, al respecto se puede hablar momento interesante.

 

El continente que en otros tiempos se convirtió en un vertedero de los países desarrollados, hoy hace propuesta tecnológicas para romper con ese lastre surgido en un contexto de dependencia colonial reforzado por los intereses de miles de corporaciones trasnacionales, que están más pendientes del crecimiento de sus arcas que de la limpieza del mundo.

Sin dudas, lo anterior es parte de un desequilibrio global, beneficioso para pocos y destructivos para la mayoría, quienes siendo los grandes dueños de las riquezas permanecen marginados de ella, una situación socioeconómica y política cada vez más aberrante, especialmente en una etapa de ofensiva neoliberal.

Así, en ese escenario, el continente se plantea medidas urgentes de supervivencia y entre otras se destaca los avances dados por Ghana, para contrarrestar la contaminación ambiental a partir de los desechos plásticos, los cuales demoran miles de años para convertirse en basura degradable.

El expresidente ghanés John Mahama declaró que los residuos plásticos eran un contaminante y si los productores de ese material no hacía algo para remediarlo, habría que hacer como Ruanda que tomó serias medidas al respecto, la presión se hizo sentir para tomar conciencia de un asunto nada simple.

Las autoridades de Kigali determinaron cesar la utilización de tales materiales, con lo cual se sumó a otro país -Kenya- en restringir al máximo en uso de envases para empacar mercancías.

‘En Ruanda los plásticos están prohibidos, nadie utiliza plásticos y, sin embargo, viven de forma normal. Del mismo modo, nosotros tenemos que encontrar una solución para el tema del plástico. Si no somos capaces de gestionar los residuos de plástico, entonces tendremos que prohibirlos’, añadía el exgobernante ghanés.

Esas preocupaciones sucedieron a la administración de Mahama y llegaron hasta nuestros días, cuando se evidencia un incremento de la cantidad de desechos y se impone aplicar soluciones innovadoras y sustentables afines a la protección medioambiental y pensando siempre en el progreso, en el desarrollo.

HACIENDO LA LUZ

Los pronunciamientos del exmandatario alertaban hace poco más de tres años sobre un proceso que ocurría a nivel mundial, pero que en África cobraba una incidencia significativa por el empleo extraordinariamente masivo de los productos sintéticos derivados en su mayoría del petróleo.

Ya esa esquina del mundo fue identificada como basurero del Occidente industrializado, que ha contaminado fuentes fluviales como ocurrió en repetidas ocasiones en el Delta del Níger (Nigeria) por derrames de hidrocarburo o devastó riquísimas zonas de pesqueras con la captura de arrastre como en las costas de Somalia.

Esos dos ejemplos exponen la gravedad internacional del asunto, que va más allá del envase plástico para convertirse en una conducta desaprobada en cualquier foro y escenario. Así el tema del medioambiente pasa a engrosar la agenda política bilateral, en la cual hay muchos puntos pendientes de solución.

Si bien la alarma no solo tocaba la progresión geométrica en el uso del plástico, sino que iba más allá: ¿Qué hacer con sus desechos?, toda vez que estos demoran miles de años en descomponerse y ser asimilados en un planeta que no recicla todo lo necesario, como demuestran las estadísticas.

Ya Ghana da pasos para aportar inventivas que colaboren con la desintoxicación del continente africano y aunque es un aporte aún pequeño su iniciativa puede multiplicarse y ofrecer opciones viables a dos problemas: las grandes acumulaciones de desechos plásticos y la creación de puestos de empleo para una población que los requiere.

Se trata de una idea que la prensa especializada califica de revolucionaria y es la confección de bloques plásticos a partir del tratamiento de los desechos y con esas piezas construir carreteras.

CALLES DE PLÁSTICO

Nacionales industriosos en Accra comenzaron a concebir soluciones técnicas para el dilema planteado y así llegó el ingeniero Nelson Boateng, director de Nelplast Ghana Ltd, una empresa el reciclaje de materiales plásticos, a concebir la convergencia entre el proceso de tratamiento de los desechos y la construcción vial.

Se trata de combinar en bloques un 60 por ciento de plástico y un 40 de arena, tales componentes se someten a un proceso con equipos también recuperados y actualizados por Boateng para producir tales piezas, cuadriláteros que después quedan perfectamente ajustados en el momento de la pavimentación.

Hasta ahora el país del oeste africano recicla el dos por ciento de las 22 mil toneladas de residuos plásticos que genera anualmente, según el Foro Económico Mundial, con la innovación cambiará esa proporción numérica en favor del medio ambiente, y convida a otros países del continente a tomar en cuenta tal propósito.

En esta primera etapa de aplicación práctica de la iniciativa, el Ministerio de Medio Ambiente de Ghana instaló ese tipo de adoquín en un distrito, y prevé apoyar a Nelplasten en la ampliación del proyecto en el cual la compañía emplea directa e indirectamente a más de 230 personas.

Conforme con criterios de activistas sociales, la implementación de esos planes deberá de inmediato revertirse en disposiciones para transformar el mal estado de las calles y erradicar las montañas de residuos plásticos no reciclados, las cuales también se vinculan con la salud pública, lo que es resolver varios problemas en conjunto

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