Consumo de marihuana medicinal por opioides en Illinois, EE.UU.

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Washington, 29 ago (PL) El estado norteamericano de Illinois dispone hoy de una ley que permitirá el uso de marihuana medicinal por analgésicos recetados, como parte de la lucha contra los abusos derivados de opio, según sus promotores.

A juicio del gobernador del territorio, Bruce Rauner, quien la rubricó ayer, la norma dará una alternativa a quienes necesitan controlar el dolor y enfrentan los efectos secundarios negativos de los opioides, incluida la adicción peligrosa.

La nueva legislación posibilitará comprar marihuana medicinal en dispensarios autorizados con la receta de un médico, sin necesidad de pasar por las huellas digitales y otras verificaciones de antecedentes penales que se realizan actualmente a otros consumidores.

De esa forma, se pretende reducir o eliminar el uso de los opioides más conocidos como Vicodin, OxyContin o Percocet.

Estadísticas del Departamento de Salud de Illinois afirman que las muertes por sobredosis de opiáceos en el estado se incrementaron 13 por ciento de 2016 a 2017 en el contexto de un gran problema también a nivel nacional.

Los opioides pueden ser altamente adictivos en un período muy corto, lo cual ha convertido en prioridad el manejo de la crisis mediante soluciones innovadoras, estimó el director de dicha entidad, Nirav S. Shah.

Reportes de prensa recordaron que el cannabis medicinal comenzó a comercializarse en Illinois en 2015 a través de un plan piloto que comprende dispensarios y cultivos controlados por el Gobierno estatal y con fecha de expiración a mediados de 2020.

Cáncer, sida, artritis reumática, epilepsia y esclerosis múltiple aparecen en la relación de 43 enfermedades tratables con el mencionado tipo de marihuana, cuya cantidad recetada por un médico cada dos semanas no puede exceder los 70 gramos.

Llamados a demandar a farmacéuticas, apelaciones al Senado y acciones legales contra doctores y distribuidores son algunas de las medidas del Gobierno norteamericano para frenar la crisis de opioides existente en el país.

Desde muchos meses atrás las señales de alarma sobre el consumo de esas sustancias eran altas, lo que llevó al presidente Donald Trump a declarar el año pasado que Estados Unidos vivía una emergencia de salud pública.

Según datos preliminares de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, esta nación padeció la cifra récord de 72 mil muertes por sobredosis de drogas en 2017.

Tales instituciones registraron un aumento de casi 10 por ciento en las sobredosis fatales con respecto a 2016, pero señalaron que los números difundidos probablemente subestiman el cómputo final de fallecimientos.

Del total de decesos, más de 40 mil estuvieron relacionados con el consumo de opiáceos y casi 30 mil de esos casos correspondieron a opioides sintéticos como el fentanilo.

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