Rechazan postura del presidente de Francia en visita a Córcega

0
106

 

París, 10 feb (PL) El partido independentista Corsica Libera denunció hoy las muestras de ”odio y desprecio” manifestadas por el presidente francés, Emmanuel Macron, en su visita de esta semana a Córcega, isla gala situada al sur del país.

En un comunicado, la formación liderada por el presidente de la Asamblea legislativa local, Jean-Guy Talamoni, cuestionó la ‘actitud negacionista de la cuestión corsa’ adoptada por el mandatario, así como su poca disposición a establecer un diálogo sin tabúes ni condiciones previas.

Esta semana el jefe de Estado realizó su primera visita a la isla en un momento de plena efervescencia de los reclamos autonomistas, luego de que la coalición nacionalista encabezada por el presidente del Ejecutivo corso, Gilles Simeoni, y por Talamoni, ganara ampliamente las elecciones celebradas en diciembre con un 56 por ciento de los votos.

Esos resultados están considerados una muestra del apoyo ciudadano a las demandas de la alianza gobernante, que incluyen cuestiones como el reconocimiento de la legua corsa como oficial en la isla, crear un estatus de residente en Córcega para luchar contra la especulación inmobiliaria, y promover un estatuto de autonomía de pleno derecho para la colectividad.

Al finalizar su visita, Macron pronunció un discurso de cierre en el cual negó la posibilidad de negociar la mayor parte de las peticiones, y solo admitió incluir una mención a Córcega en la Constitución de la República.

‘He escuchado el deseo de que Córcega sea mencionada en nuestra Constitución. Lo tomo como la expresión de un deseo legítimo de reconocimiento por parte de la República’, sostuvo.

De acuerdo con los independentistas, las palabras del mandatario estuvieron marcadas por el odio, la provocación y el desprecio, con ‘afirmaciones totalmente falsas o voluntariamente deformadas en una tentativa evidente de manipular la opinión pública’.

El partido defendió que ‘el único camino para pasar página de un conflicto político de hace más de 40 años es reconocer su dimensión eminentemente política’.

Asimismo, abogó por establecer un diálogo ‘leal, sin tabúes ni condiciones previas para asentar nuestro país en el camino de la paz y del desarrollo en beneficio de nuestro pueblo’.