EE.UU.: una ola de escándalos y renuncias afecta a la Casa Blanca

0
131

Washington, 11 feb (PL) Una ola de escándalos y renuncias que involucran a altos funcionarios de la Casa Blanca tiene lugar desde hace varias semanas y está hoy a punto de provocar una crisis institucional en la administración de Donald Trump.

La actitud ambigua del mandatario frente a esta cadena de incidentes hace pensar a algunos especialistas que sus acciones clasifican dentro del delito de obstrucción de la justicia, e incluso llegan a compararlo con el escándalo Watergate que provocó la renuncia de Richard Nixon en 1974.

El caso más reciente fue el de la fiscal general asociada Rachel Brand, la figura número tres en jerarquía del Departamento de Justicia (DOJ), quien solicitó su dimisión en medio de especulaciones sobre las posibles causas de su salida.

Brand era candidata a un ascenso para supervisar la investigación acerca de una supuesta colusión entre funcionarios rusos y directivos de la campaña republicana en las elecciones de noviembre de 2016, en las que triunfó el magnate inmobiliario como candidato de esa agrupación política.

La trama está relacionada con el vice fiscal general del DOJ, Rod Rosenstein, quien nombró al abogado Robert Mueller para dirigir dicha pesquisa y actualmente supervisa el trabajo de este, pero el jefe de la Casa Blanca se queja de que el funcionario no es lo suficientemente leal.

La posibilidad de que Trump despida a Rosenstein provocó especulaciones de que Brand pudiera relevarlo en el cargo.

Según el sitio digital Politico, uno de los allegados a Brand reveló, bajo la condición del anonimato, que con su decisión de pasar a nuevas responsabilidades, ella intenta protegerse, porque su salida puede evitarle participar en un escándalo que le complique cualquier nominación futura, al parecer dentro del sistema judicial.

La lista de renunciantes incluye también al jefe en funciones de la Administración Federal de Ferrocarriles, Heath Hall, quien presentó su dimisión este sábado con efecto inmediato, tras descubrirse que el funcionario trabajaba de manera ilegal para una firma publicitaria.

Pero aparte de estas alegaciones en su contra, de acuerdo con el diario The Hill, su salida tiene lugar en medio de una serie de incidentes en el sistema ferroviario estadounidense en las últimas semanas.

Otro caso que salta a la vista en los últimos días es el del jefe de gabinete de la Casa Blanca, John Kelly, quien podría renunciar por su manejo del caso de Rob Porter, el asistente que dimitió tras recibir acusaciones de abuso conyugal.

Funcionarios que prefirieron mantener el anonimato dijeron al diario The New York Times que no consideraban inminente la salida del general retirado, quien hasta ahora solo hizo la sugerencia en privado de abandonar el puesto, pero no formuló una oferta formal.

Sin embargo, el hecho de que esté dispuesto a dejar el cargo si el Presidente así lo desea, refleja el grado en que el escándalo de Porter involucró a la Casa Blanca y desencandenó ‘una amarga ronda de recriminaciones que podría sacudir los niveles más altos’, según el Times.

Por otra parte, el diario The Washington Post reveló el viernes que otro miembro del personal de la Casa Blanca, David Sorensen, redactor de discursos, renunció por las denuncias de su exesposa de que había abusado de ella durante su matrimonio,

No obstante, Trump elogió a sus exayudantes, y les deseó suerte, tras señalar que las vidas de estos empleados son aplastadas por meras alegaciones sobre supuestos actos de violencia.

A todos estos incidentes se suma la controversia en torno al memorando publicado recientemente por los congresistas republicanos en el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, en el que refieren supuestas irregularidades del FBI y el DOJ en la pesquisa sobre Rusia.

También están aún latentes las revelaciones del libro Fuego y Furia, escrito por el columnista Michael Wolff, en el que aparecen graves acusaciones del exestratega de la Casa Blanca, Stephen Bannon contra Donald Trump Junior, hijo del mandatario, y Jared Kushner, su yerno.

Bannon califica de traición y de un acto antipatriótico el encuentro que presuntamente ambos organizaron con funcionarios rusos en 2016.

Trump respondió de inmediato y señaló en su cuenta de Twitter que esta obra está ‘llena de mentiras, tergiversaciones y fuentes inexistentes’, y precisó que nunca autorizó el acceso del autor a su despacho, lo cual rechazó el propio Wolff quien aseguró tener grabaciones de sus intercambios con el Presidente.