Montevideo, 30 nov (PL) La XI Cumbre Empresarial China-América Latina y el Caribe (China-LAC) que comienza hoy en Punta del Este, servirá de plataforma para impulsar los crecientes vínculos entre el país asiático y Latinoamérica, y en especial con Uruguay.

Con la presencia de unas 500 compañías y más de mil empresarios, este encuentro anual se realizará desde este jueves y hasta el sábado en el Centro de Convenciones del famoso balneario uruguayo con el objetivo de promover la convergencia de negocios en áreas estratégicas.

Los sectores priorizados para la cita están orientados a la infraestructura, la logística, servicios globales, agronegocios y comercio electrónico y ciudades, según los organizadores.

Impulsada por el Consejo Chino para el Fomento del Comercio Internacional y el Banco Interamericano de Desarrollo, China-LAC busca incentivar mayor cooperación económica, enfocada en impulsar el comercio y la inversión entre la nación asiática y esta región.

El hecho de ser la economía china la segunda a nivel global, detrás de Estados Unidos, y colocarse desde el 2009 como el primer exportador mundial de bienes, con participación mundial del 13 por ciento, convierten a ese país en importante atractivo.

A lo anterior debe añadirse que Beijing se constituye también como un importador relevante y desde los últimos ocho años es el segundo importador del mundo, con un 9,9 por ciento de las compras totales, según datos del Instituto de Promoción de Inversiones, Exportaciones e Imagen país, Uruguay XXI.

Pese a que Latinoamérica no está entre los principales socios comerciales de China, ese país está invirtiendo cada vez más en la región y en la actualidad esta es la segunda zona que recibe más inversión extranjera directa desde allá con el 14 por ciento del total.

En la amplia gama de productos importados de la nación asiática destacan los circuitos integrados y las microestructuras electrónicas que ocupan el primer lugar con el 14 por ciento, seguido por los aceites de petróleo (siete) y en la última década los alimentos tuvieron una participación creciente con una tasa anual del tres por ciento, según la fuente.

América Latina y el Caribe tienen mucho que aportar en este último rubro al tratarse de la principal región exportadora de alimentos en el mundo, pero además cuenta con una gran reserva energética y mineral, lo cual podría derivar, a partir de la estrategia china, en complementación de beneficio mutuo.

Ejemplo de lo que se puede avanzar en esa dirección es el creciente y significativo comercio bilateral entre Beijing y Montevideo, en el que China ocupó el primer lugar en 2016 como principal destino de las exportaciones uruguayas, con ventas por el orden de los mil 830 millones de dólares.

Las ventas nacionales hacia el mercado chino aumentaron un nueve por ciento en promedio entre 2011 y 2016, mientras las exportaciones de bienes tuvieron ‘un comportamiento extraordinario’ con crecimientos promedios durante el período que superaron tasas del 30 por ciento en muchos casos.

Sin considerar las Zonas Francas, los principales productos exportados hacia ese destino fueron la carne bovina congelada y soja, con el 44 y 34 por ciento, respectivamente.

Ese primer rubro ha venido creciendo de manera exponencial desde el 2011, con una tasa promedio del 79 por ciento y el pasado año encabezó la lista de los principales productos vendidos a China, sin considerar las Zonas Francas.

Beijing fue, además, el segundo proveedor de Uruguay en 2016 al importarse valores por el orden de los mil 532 millones de dólares, donde destacan los teléfonos, grupos electrógenos, computadoras e insecticidas.

En los últimos cinco años se registró un crecimiento promedio de importaciones provenientes de la nación asiática del 1,3 por ciento, indicó Uruguay XXI.

Asimismo, se estima que existen aproximadamente 13 empresas con capitales chinos instaladas en el pequeño país sudamericano.

Un elemento que ha venido a consolidar no solo los vínculos económicos y comerciales, sino también los culturales, fue la visita de Estado realizada a ese país en 2016 por el presidente Tabaré Vázquez, que junto a su homólogo Xi Jinping, firmaron un acuerdo de asociación estratégica.

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