Buenos Aires, 14 nov (PL) Con muchos desafíos y la meta de aunar un gran frente de todos los sectores de la sociedad civil arrancó hoy aquí la IV Conferencia Mundial sobre la Erradicación Sostenida del Trabajo Infantil, a la que asisten 193 países.

 

No más tolerar lo intolerable, señaló el director general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el británico Guy Ryder, al dejar abierta las sesiones de trabajo, a la que asisten, entre otros, el Premio Nobel de la Paz 2014, el indio Kailash Satyarthi

Durante su discurso ante más de mil 500 delegados, Ryder apuntó el compromiso histórico de la OIT desde que nació en 1919, con la adopción de los primeros convenios sobre la edad mínima de trabajo en varios sectores.

Hemos avanzado mucho en este empeño, solo en el período desde la primera conferencia hace 20 años en Noruega, el trabajo infantil se redujo en casi 100 millones en todo el mundo.

Sin embargo, dijo, esta es la realidad que nos trae hoy aquí: todavía existen 152 millones de niños y niñas víctimas del trabajo infantil, casi uno de cada 10 en el mundo y de ellos la mitad realiza trabajo peligroso.

Para el alto directivo el reto imperioso de esta Conferencia en Buenos Aires es hacer más y rápidamente. En la agenda 2030 de Naciones Unidas, el objetivo 8.7 nos compromete a todos aponer fin al trabajo infantil en todas sus formas de aquí a 2025, y al trabajo forzoso de aquí a 2030.

Las metas no pueden ser más claras, ni tampoco la incómoda realidad de que si no hacemos más y si no lo hacemos mejor no lo vamos a conseguir, advirtió.

Por otro lado señaló que la erradicación sostenida del trabajo infantil exige un enfoque integral que ataque las causas profundas y que no se limite a tratar los síntomas y sabemos también cuáles son los cuatro pilares esenciales de ese enfoque:

La plena aplicación de las normas internacionales de trabajo relevante, políticas del mercado del trabajo bien concebidas y centradas en los ámbitos donde se encuentran la mayor parte del trabajo infantil, la protección social contra la pobreza y seguridad, y cuarto y final la educación universal de calidad accesible a todos.

Que no existan niños trabajadores ni esclavos en el futuro, que todos los jóvenes en edad laborar tengan acceso a oportunidades de trabajo decente. De no ser así no podemos alcanzar la justicia social universal que sigue siendo el mandato permanente de la OIT y no podremos cumplir con los compromisos de la agenda 2030, refirió.

Al tomar la palabra, el premio Nobel Kailash Satyarthi, apuntó que si nuestra infancia está en peligro, la humanidad no tiene futuro.

En su brillante y contundente discurso significó que cuando se habla de trabajo infantil no se habla de cifras sino de personas, personas con sueños de estudiar, de ser mejores cada día, de nuestros niños.

Al dar la bienvenida a los delegados, el presidente de la conferencia, Daniel Funes de Rioja, señaló que hoy existe un gran desafío donde partimos de una realidad que es preocupante y lamentable.

Estamos convocados a un trabajo en equipo activo y efectivo en esta conferencia y que ella sea capaz de plasmar en su instrumento final las recomendaciones que nos lleve a las convicciones que podemos dar un paso decidido y efectivo para terminar con este flagelo, consideró tras hacer un llamamiento a la comunidad internacional para encarar esta problemática.

En tanto el vicepresidente del encuentro, Gerardo Martínez, resaltó que abordaran en estos días el compromiso mundial de acelerar la eliminación del trabajo infantil. Será la oportunidad de conciliar posiciones y lograr directrices tripartitas con acciones medibles y concretas.

Hay que volver a poner en la mesa de debate internacional esta temática trascendente para los derechos humanos laborales y civiles. Aspiramos a una sociedad que no sean cómplices de estas prácticas, empresario que deben honrar su accionar procediendo en el marco de la ley y respetando los derechos humanos laborales y civiles y gobiernos que cumplan con su rol, expresó.

De igual forma resaltó que las estadísticas de 2017 sobre esclavitud moderna no son solo una metodología para contar esta injusticia son un reconocimiento del fracaso del sistema en la globalización.

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