Amafredo Castellanos/Foto: Diario de Centro América (archivo)

Ciudad de Guatemala, 25 oct (AGN).– El cierre del ciclo escolar 2017 registra resultados sin precedentes para el sistema educativo de Guatemala, sobresaliendo el hito de haberse alcanzado un promedio de 180 días de clases.

El ministro de Educación, Óscar Hugo López, celebra esta importante noticia reconociendo el trabajo y la dedicación de los profesores, pero también advirtiendo que el hecho representa una evidencia del cumplimiento puntual del Gobierno del presidente Jimmy Morales con sus obligaciones al proceso.

Estas básicamente consisten en las asignaciones que corresponde hacer a las Organizaciones de Padres de Familia (OPF) para los programas de apoyo a la educación (valija didáctica, bono de gratuidad, útiles escolares y refacción escolar). Según López, la dotación de estos factores contribuyó de gran manera en la respuesta positiva de los maestros.

En una entrevista con la Agencia Guatemalteca de Noticias (AGN) y otros medios oficiales, el ministro explica que el logro del tiempo trabajado, sin embargo, carece de significado si no se acompaña con otros esfuerzos en dirección del fortalecimiento de la calidad educativa y de mejorar los niveles de cobertura. Hacia allí apunta la estrategia de su despacho y lo explica a continuación.

¿Cuál es su mensaje con motivo de alcanzar los 180 días de clases, como una novedad importante para la educación de Guatemala?

Quiero contarle a la población guatemalteca que, por primera vez en muchos años, estamos llegando al final de ciclo escolar con más de 180 días trabajados. Es un éxito que hay que reconocer, valorar, felicitar a los profesores por la entrega, la dedicación y el cumplimiento.

Estamos hablando de un promedio. Significa que muchos establecimientos han cumplido con 180 días o más y que, también, algunos no han llegado a la meta. En promedio se puede afirmar que sí se ha llegado a 180 días de trabajo, 180 días de clases.

Eso representa un éxito en el sistema. Sin embargo, debo reconocer que el tiempo por sí solo no marca diferencia. Se pueden trabajar 180 días, se pueden trabajar 200 días, pero si no hay un trabajo adecuado, de entrega en las aulas, de nada sirve trabajar ese tiempo. En ese sentido, nosotros como Ministerio de Educación hemos estado haciendo esfuerzos por mejorar el proceso formativo en cuanto a la calidad, dotando de texto a los estudiantes, mejorando la preparación de los docentes, teniendo una posibilidad de nutrición de calidad para los niños a través de la alimentación escolar, entre otras acciones que buscan que el tiempo que se dedica a clases sea de calidad y que permita un verdadero cambio en el proceso educativo de Guatemala.

Lograr elevar la calidad educativa es un objetivo de Gobierno. ¿Qué hace falta para lograrlo?, ¿cuál es el camino?

Quisiera iniciar conceptualizando la calidad, que es un resultante de varios factores que se tienen que interrelacionar para lograr ese nivel alto de calidad. En principio, nuestro plan de gobierno y nuestro plan del sector educación tiene como un eje fundamental la ampliación de la cobertura, y este año logramos detener la caída que llevaba la cobertura educativa. Cada año, los estudiantes y los niños que se inscribían en el sistema educativo cada vez era menor, en lugar de aumentar, íbamos en una caída estrepitosa que estaba afectando mucho el nivel de atención que el sistema educativo estaba dándoles a los niños y a los jóvenes.

Este año 2017, luego de una estrategia amplia de visitas a las casas, a los padres, a las familias, para identificar a los niños fuera del sistema educativo, logramos inscribir 33.000 nuevos niños. Es decir, paramos la caída en la matrícula y además aumentamos niños en el sistema educativo. Ese es un primer elemento.

El segundo elemento es el relacionado con la calidad en la educación. Esta no se puede medir como se puede medir la calidad en un objeto, porque son situaciones distintas. En el caso de la calidad de la educación, estamos midiendo servicios, procesos y, de esa cuenta, cuando hablamos de calidad educativa, tenemos que considerar algunos elementos básicos, por ejemplo: la formación de los profesores, el cumplimiento de los profesores, el tiempo que dedican los estudiantes a estudiar, la alimentación y la nutrición con que llegan los estudiantes al proceso educativo, la atención y dedicación que los padres les dan a sus hijos en la escuela, los textos que estamos distribuyendo, la calidad de los contenidos, además la infraestructura digna y saludable para los jóvenes y los servicios que se puedan estar ofreciendo. La interrelación de todos esos factores hará un proceso de calidad. En ese sentido, no podemos hablar de calidad a tiempo inmediato, los procesos de calidad se miden a mediano y largo plazo.

De esa cuenta, se han estado haciendo procesos de formación de profesores a nivel universitario, se está haciendo mucho trabajo en el tema de la alimentación escolar, también se está haciendo un trabajo extraordinario en el tema de los textos, la dotación de materiales educativos, la mejora de la infraestructura educativa, de los servicios que se pueden ofrecer a los niños y jóvenes y, como consecuencia, esperaríamos a mediano y largo plazo obtener un proceso de calidad.

En la medición de las pruebas de Lenguaje y Matemática, que se practican a graduandos, hemos tenido un aumento en aprobación de ambas materias. Obviamente, en Lenguaje es más alto el porcentaje, pero ha habido crecimiento en las dos. Ahora bien, solo las pruebas tampoco miden la calidad, son un factor, pero estamos trabajando fuertemente para que a la par de un aumento en la cobertura, vaya un aumento en la calidad educativa.

¿Qué representa para el sistema educativo y para los guatemaltecos llegar a los 180 días?

Vale la pena hacer una relación de dos o tres aspectos importantes. En primer lugar, este año, 2017, no hubo huelgas magisteriales. Hubo movimientos magisteriales, pero con otro tipo de estrategias de presión, pero ya no la tradicional huelga de tres semanas, un mes, dos meses sin trabajar. Eso no se dio. Es un elemento que valoramos en función del trabajo de los profesores y de su conciencia de que hay otras formas para hacerse escuchar.

Un segundo elemento: el Gobierno de Guatemala y el Ministerio de Educación han cumplido a tiempo con la entrega, por ejemplo, de los programas de apoyo, alimentos escolares, útiles escolares, textos, valija didáctica y el fondo de gratuidad. Entonces, si el Gobierno de Guatemala está cumpliendo con lo que corresponde en función de los programas de apoyo, hemos tenido como respuesta un cumplimiento de parte de los maestros en estar presentes en sus aulas trabajando y apoyando el proceso formativo.

Vale la pena aclarar que hubo factores naturales que representaron una pérdida de tiempo: por ejemplo, los sismos, que nos obligaron a parar especialmente en lugares donde la situación fue más caótica, el occidente del país, sobre todo; el tema de las lluvias, desbordamiento de ríos, deslaves, entre otros, provocaron que en lugares como Alta Verapaz tuviéramos que cancelar el ciclo antes de tiempo en algunas escuelas. Escuintla también tuvo muchas dificultades y otros lugares en menor escala. Es decir, hubo factores que impidieron alcanzar un éxito mayor. Sin embargo, vale reconocer y lo menciono nuevamente, 180 de clases es lo que establece el reglamento y se ha llegado a más.

Sin duda, la población guatemalteca debe reconocer ese avance importante, que es un paso, tan solo un paso, que se ha dado positivamente, pero que nos marca la ruta para seguir trabajando y avanzando en la tarea de mejorar la educación del país.

¿La apertura al diálogo con el magisterio y el hecho de que no hubo huelgas contribuyó a este logro?

Nosotros tenemos una comunicación fluida con el sector magisterial y el personal administrativo del ministerio. Hablamos de que el Ministerio de Educación tiene 54 sindicatos y somos una entidad abierta a la comunicación permanente con los diferentes sectores. Eso ha ayudado en mucho al hecho de que podamos tener un ciclo exitoso. Sin embargo, no podemos garantizar que eso va a seguir siendo así. Creemos que en la medida que podamos entendernos como partes interesadas en el proceso educativo, podemos encontrar soluciones a nuestros problemas y podemos encontrar formas alternativas de hacer presión sin que los niños salgan afectados.

Estamos en un diálogo permanente con el sindicato mayoritario. Más de 14 meses en conversaciones, más de 50 reuniones para buscar la posibilidad de un tercer pacto colectivo. Un tercer pacto colectivo que ya en su parte técnica, administrativa, pedagógica ha avanzado significativamente y que, por primera vez, después de dos pactos que ha firmado el Ministerio de Educación de Guatemala, se ha incluido en este eventual tercer pacto colectivo un capítulo especial de obligaciones de los trabajadores. Por ejemplo, uno de los elementos importantes es la ratificación del cumplimiento mínimo de los 180 días, por ejemplo. Eso nos dará sostenibilidad, en función del cumplimiento del tiempo, pero hay otros elementos que van en búsqueda de la calidad. También hemos incluido el tema de la evaluación del desempeño, sin que esta evaluación sea punitiva, es decir, una evaluación para sancionar al profesor, sino que es una evaluación para mejorar las condiciones del desempeño de ese maestro. Hemos incluido también un reglamento disciplinario, que tipifique todos aquellos casos en los cuales los maestros se ven envueltos en situaciones lamentables y que faciliten procesos administrativos en contra de esos malos maestros.

Así como hay obligaciones para los maestros, hay también obligaciones patronales; pero, sí hemos llegado a acuerdos como los mencionados, eso nos podría permitir llegar al cumplimiento en tiempo, en calidad y en otros procesos típicos en la formación de los niños y los jóvenes que atiende el sistema educativo.

¿Cuál es el origen de los 33.000 nuevos niños incorporados al sistema este año?

Este es otro dato importante, en el Ministerio de Educación en el pasado se hacían censos al final de año. Se visitaba a las familias, se identificaba a los niños que no estaban yendo a la escuela o que estaban llegando a la edad para ir a la escuela y se les motivaba para que se inscribieran. Eso se hacía. Han pasado más o menos 15 años y ya no se hizo. Ahora retomamos esa metodología, visitamos a los padres, identificamos a los niños, a los jóvenes que no están yendo a la escuela, y logramos hacer que esos 33.000 llegaran a las aulas. La gran mayoría son nuevos, son niños de párvulos principalmente, en algunos casos retardaban su entrada a la escuela. Pero, esta vez, el mayor crecimiento lo tuvimos en párvulos: más de 25.000 niños nuevos en ese nivel es un logro importante, el resto, en una cantidad menor, para primaria y el ciclo básico.

En el sistema educativo guatemalteco hay una atención prioritaria, natural y de distribución de recursos también, exclusiva para el nivel primario. Por eso, en el nivel primario tenemos una cobertura cercana al 80 por ciento, sin embargo, en el nivel preprimario tenemos una cobertura del 46 por ciento, en básico del 47 por ciento y en diversificado del 24 por ciento. Quiere decir que es un ministerio que ha dado atención mayoritariamente a nivel primario. Con este crecimiento expuesto, estamos dando atención a un nivel muy importante, que tiene que ver con la socialización de la atención primaria y que desarrolla muchas posibilidades de aprendizaje para los niños, que es el nivel preprimario.

¿Qué atención ofrece el Ministerio a los niños que están dentro de los programas de la Secretaría de Obras Sociales de la Esposa del Presidente (SOSEP) y de la Secretaría de Bienestar Social (SBS) y cómo se manejan?

Tenemos convenios firmados con las secretarías, y de hecho es una atención muy particular, pero aún así es una atención que no es suficiente. Tenemos que hacer un esfuerzo mucho más grande, tanto las secretarías como nosotros para poder atender a más niños. Voy a poner el ejemplo de los niños de cero a cuatro años. Los niños dentro de estas edades en el país, así como en muchos sistemas educativos, deberían ser atendidos de mejor manera. Esa es la edad, entre 0 y 6 años en donde los niños aprenden una socialización básica para que cuando sean alumnos sepan comportarse en sociedad. Sin embargo, los niños entre 0 y 4 años en Guatemala sólo cuatro de cada 100 están siendo atendidos. Eso significa que 96 se quedan sin la posibilidad de contar con una socialización básica, que les permita que cuando sean adultos, sean personas que sepan comportarse en sociedad. Ese es un tema que tenemos que trabajar mucho con las secretarías. Tenemos convenios, les damos profesores, pero, aun así, la atención es muy poca. Igualmente, con otros sectores, como los jóvenes adolescentes privados de libertad para no dejarlos fuera del sistema.

En Guatemala tenemos un poco más de un millón 600.000 jóvenes entre las edades de entre 13 y 24 años que no están en la escuela, que no están en el nivel medio. Y la tendencia es aumentar. Para el año 2.030 podríamos tener un poco más de tres millones en esas edades fuera del sistema, y eso provoca problemas de seguridad, de violencia, de drogas, de muchas otras cosas que no son positivas para la sociedad. Entonces tenemos retos y esfuerzos muy grandes que hacer.

¿Cuáles fueron los resultados del Programa de Escuelas Saludables?

Este es un modelo muy importante que me gustaría detallar. Con la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), igualmente que con los alcaldes de San Marcos, junto con Instituto Técnico de Capacitación y Productividad (Intecap) y el Ministerio de Educación hicimos el lanzamiento del Programa de Alimentación Escolar y lo piloteamos, es decir, lo validamos en las 400 escuelas rurales de San Marcos.

Lo llamamos como Programa Nacional de Alimentación Escolar y Escuelas Saludables. Consiste en que el Ministerio de Educación aporta los recursos para la compra de alimentos escolares, las madres son capacitadas por el Intecap como chefs, los padres de familia siembran huertos familiares que luego van a servir para ser procesados y producir alimentos para los niños, los alcaldes nos construyen comedores escolares, lavamanos y sanitarios adecuados para los niños, y hay toda una cultura de limpieza y cuidado con los alimentos, tanto en su producción y venta, como en su procesamiento. Eso provocó que 400 escuelas, este año, pudieran participar en el programa este año, ofreciendo a los niños estos beneficios de comedores, lavamanos, sanitarios, tiempos de comida –ya no era una refacción simple, era un tiempo de comida-, lo que los niños recibieron.

Ese modelo, va a ser replicado a nivel nacional, producto ahora, por ejemplo, de la aprobación de la Ley de Alimentación Escolar, que nos va a permitir más recursos para poder aportar a los padres de familias, que son el medio por el cual llegamos a las escuelas. Este año, vale mencionar también, llegamos a 29.170 organizaciones de padres de familia, de las 30.000 que hay entre los niveles primario y pre primario. Esas son organización son el medio por el cual llegamos con alimentos, útiles escolares, valija didáctica y con el fondo de gratuidad.

De manera que este modelo de Escuelas Saludables, es un modelo a replicar y que este año 2017 nos dejó mucho éxito y mucho que aprender en beneficio de los alumnos en todo el país.

¿Cómo se implementará la Ley? ¿Hay algún tipo de cronograma?

La Ley se publicó hace una semana y a partir de eso, estamos haciendo la planificación de cómo la vamos a implementar. Una cosa es que se haya aprobado la ley, otra cosa es conseguir los recursos para implementarla y otra implementarla como tal. Ahora, todavía no estamos claros, de dónde van a salir los recursos. Estamos hablando que en el año 2018, por cada niño, vamos a tener tres quetzales, diarios. Es una ventaja en función que antes teníamos 1 quetzal con 11 centavos para niños del área urbana, y 1 quetzal con 58 centavos para los niños del área rural. Ahora todos van a tener tres quetzales a partir del año que viene. Sin embargo, si el presupuesto no se aprueba, vamos a seguir con esa cantidad. Tenemos que buscar el mecanismo, ya sea por transferencias o una reasignación del Ministerio de Finanzas, para cumplir con la ley.

En el presupuesto que el Ministerio presentó como una solicitud para 2018, incluimos 2 quetzales por niño. Nos falta todavía uno. Eso todavía significa 420 millones de quetzales. Habrá que buscar la fuente para cubrir ese monto. Pero, la idea es que el modelo que implementamos en San Marcos, con Escuelas Saludables, lo podamos implementar en todo el país. Inicialmente, la idea en el occidente primero y luego ampliarlo a otras regiones del país. Ahora, aplicando la ley, estableceremos si la idea de hacerlo regionalizado sigue en pie o si vamos a tener la de hacerlo de una vez a todo el país.

 

 

 

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