Donis Figueroa/fotos: Mingob

Ciudad de Guatemala, 24 jul (AGN).- En cumplimiento a la obligación del Estado guatemalteco de proteger los derechos humanos de las personas privadas de libertad y brindar oportunidades para la reinserción social, el Sistema Penitenciario (SP) implementa diversos programas en los que los internos aprenden un oficio y obtienen una remuneración por su trabajo.

Karina Romero, quien se encuentra recluida en el Centro de Orientación Femenina (COF), quien capacita a 40 de sus compañeras en la elaboración de jarrones y alcancías de materiales de desecho, comentó al Ministerio de Gobernación (Mingob) que el trabajo hace menos largos los días en prisión.

Este conocimiento lo adquirí cuando estuve presa en Nicaragua por tráfico de drogas, luego me extraditaron y me dieron trece años y medio, pero por buena conducta y por colaborar aquí en la prisión ya me resta un año para salir y estar a tiempo completo con mi pequeño hijo de cinco años”, dijo.

Agregó que para que el producto esté completamente terminado, son necesarios un mínimo de 15 días, porque durante el proceso es vital que las piezas tengan suficiente luz para que solidifique la goma con el papel y posteriormente la capa de cáscaras de huevo o cualquier otro producto como café, azúcar, arroz, entre otros.

Los días que se trabajan las manualidades son los lunes y martes de las 8 de la mañana a las 12 del mediodía y de 1 a 4 de la tarde, y los materiales son proporcionados por los familiares, quienes además venden los productos a precios que van desde 100 hasta 250 quetzales dependiendo del tamaño.

Esto permite que las internas logren con la venta de sus productos agenciarse de algunos ingresos para comprar lo necesario para sus hijos y además logramos que el tiempo transcurra de manera más rápida”, manifestó la privada de libertad.

Población reclusa femenina

Rudy Esquivel, portavoz del Sistema Penitenciario, dio a conocer a la AGN que, de acuerdo a registros de la institución, son 2.225 mujeres las que se encuentran recluidas en las cárceles de Guatemala.

De este total, 1.013 se encuentran cumpliendo una condena por diversos delitos y 1.212 están detenidas preventivamente mientras se resuelve su situación legal.

Cumpliendo con la Ley

Los trabajos realizados por los internos son remunerados tal y como se establece en la Constitución Política de la República y la Ley del Régimen Penitenciario.

La mayoría de las reclusas utilizan esos ingresos económicos obtenidos de los productos que elaboran para seguir apoyando la economía de su familia o para comprar artículos alimenticios o de higiene en los centros.

La organización de los internos gracias a estos programas laborales ha permitido establecer cooperativas penitenciarias, donde los recursos obtenidos son ahorrados para luego ser utilizados en la creación de pequeñas empresas al recobrar su libertad.

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