El mundo recuerda al hombre que cambió para siempre la historia de Sudáfrica.

Información tomada de: Telesur/Portada: Prensa Latina (PL)

La Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU)  proclamó en 2009 el 18 de julio como el Día Internacional de Nelson Mandela  (1918-2013) para reconocer el aporte de Madiba a la cultura de la paz y la libertad.

Mandela, considerado como el hombre que cambió para siempre la historia de Sudáfrica, se destacó por defender los derechos humanos y por trabajar en favor de la paz. También procuró la resolución de conflictos, la reconciliación, la igualdad entre géneros, así como los derechos de los niños y grupos vulnerables.

Semblanza de un líder

Nelson Mandela lideró uno de los movimientos más importantes contra el apartheid. En 1994 tomó posesión del primer gobierno que puso fin a una larga historia de racismo en su país.
Fue hijo de un jefe de una tribu que lo llamó Rolihlahla, que significa revoltoso. A los siete años cambiaron su nombre por Nelson para que pudiera asistir a la escuela metodista. Más tarde sería llamado Madiba.
Tras la muerte de su padre, Nelson quedó bajo el cuidado de un primo, el jefe Jongintaba, de quien aprendió a tomar conciencia del sentido de la justicia.

Cuando cumplió 16 años, formó parte del consejo tribal y tres años después (1937) ingresó al internado Ford Hare para cursar estudios superiores.

En 1941 cuando supo que el jefe Jongintaba había concertado para él un matrimonio, abandonó su aldea y partió a Johannesburgo. Conoció a Walter Sisulu, quien influyó en sus ideas políticas, le ayudó a conseguir trabajo y a finalizar sus estudios de derecho y le presentó a su prima Evelyn Mase, con quien contrajo matrimonio en 1944.

Lucha por la igualdad

Mandela fue uno de los fundadores de la Liga de la Juventud del Congreso, que más adelante se constituiría como el grupo dominante del Congreso Nacional Africano.

Tras el triunfo del Partido Nacional de los Afrikaaners (blancos descendientes de los boers holandeses que colonizaron el país), el gobierno de Daniel Malan (1948-1954) llevó a cabo un sistema de  segregación y discriminación no sólo social, sino económica, política, cultural y territorial en perjuicio de la población negra, llamado  apartheid o “desarrollo separado de cada raza en la zona geográfica que le es asignada”, según la definición oficial.

Los gobiernos posteriores, presididos por Strijdom y Verwoerd, continuaron la misma política. En 1949 prohibió los matrimonios mixtos y más adelante otras leyes terminaron de configurar el sistema segregacionista, tales como el reconocimiento oficial de las razas, segregación al momento de utilizar los servicios, incluso en espacios como playas, separación en el transporte público y en las fábricas.

En 1952 Mandela presidió la federación del Congreso Nacional Africano de la provincia sudafricana de Transvaal, y dirigía a los voluntarios que desafiaban al gobierno. En ese momento se convirtió en el líder del movimiento. Durante la represión hubo más de ocho mil detenciones, entre ellos Mandela, quien fue confinado en Johannesburgo.

Tras cumplir su condena, reapareció en 1955 y promovió la Carta de la Libertad donde dejó plasmada su idea de lograr un Estado multirracial, democrático e igualitario, así como una reforma agraria y una política de justicia social en cuanto al reparto de la riqueza.

En 1956 el gobierno creó siete reservas o  bantustanes, territorios marginales donde pretendían confinar a la mayoría negra (más del 70 por ciento de la población).

Esta población no sólo era marginada, sino también era condenada a la miseria. En respuesta a esto, el Congreso Nacional Africano levantó su voz de protesta y ocurrieron manifestaciones que dejaron como resultado la detención de la mayoría de sus dirigentes, entre ellos, Mandela, quien fue acusado de traición.

Durante el juicio ocurrió la  matanza de Sharpeville (1960). La policía disparó contra  una multitud desarmada que protestaba contra las leyes racistas y 69 personas fueron asesinadas. El gobierno decretó estado de emergencia y varios líderes fueron arrestados, entre ellos Mandela, quien permaneció detenido varios meses.

 En 1961 Mandela fue elegido secretario honorario del Congreso de Acción Nacional de Toda África. Consistió en un nuevo movimiento clandestino que adoptó el sabotaje como medio de lucha contra el gobierno de la recién proclamada República Sudafricana. Su estrategia se centró en atacar instalaciones de importancia económica o de alto valor simbólico.

En 1962, viajó a varios países africanos para recaudar fondos y dar a conocer la causa africana. A su regreso fue detenido y condenado a cinco años de prisión. Fue declarado culpable de sabotaje, traición y conspiración para derrocar al gobierno en el  juicio de Rivonia (1963-1964) junto a ocho dirigentes de la Lanza de la Nación.

 En esa oportunidad dirigió a los jueces un célebre alegato final, sin embargo, fue condenado a cadena perpetua. Ese mismo año fue nombrado presidente del Congreso Nacional Africano. Durante 27 años estuvo encarcelado (1963-1990). En 1984 el gobierno le ofreció la libertad a cambio de establecerse en uno de los bantustanes, pero Mandela no aceptó.

Un nuevo comienzo para Sudáfrica

En 1990, Frederick de Klerk legalizó el Congreso Nacional Africano y liberó a Mandela. Ambos participaron en el proceso de negociación y desmantelamiento del apartheid y en 1993 compartieron el Premio Nobel de la Paz.

En 1994, Mandela se convirtió en el primer presidente negro de Sudáfrica (1994-1999). A partir de ese momento llevó adelante una política de reconciliación nacional. Durante su mandato inició el Plan de Reconstrucción y Desarrollo que consistió en destinar suficientes recursos para mejorar la calidad de vida de los sudafricanos negros en áreas como la educación, vivienda, salud y empleo. De igual modo, impulsó una nueva constitución aprobada en 1996.

 En 1998 presentó el informe de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación donde no sólo se reflejaba los abusos y crímenes de los gobiernos segregacionistas sino también los cometidos por los movimientos de liberación, incluido el Congreso Nacional Africano.

En junio de 1999, Thabo Mbeki se convirtió en el sucesor de Mandela. Después de ese momento, sus apariciones públicas fueron esporádicas. En 2010 estuvo presente en las ceremonias del Mundial de Fútbol Sudáfrica. En 2013, a los 95 años de edad murió Mandela tras una larga lucha contra una afección pulmonar.

 El legado de Mandela

Mandela destacó por su lucha contra el yugo colonial y por cuestionar un sistema basado en la discriminación y la desigualdad.

Logró abolir el apartheid basado en la reconciliación y no en la venganza “en un contexto social y económico en el que más de un 90 por ciento de la población vivía en situaciones de pobreza y exclusión”, resaltaba la profesora española Ruiz-Giménez.

Asimismo, sentó las bases de un gran cambio social en un país en que sólo el 10 por ciento lo tenía todo y el 90 por ciento no tenía nada. Mandela buscó mejorar las condiciones de vida de toda la población.

Su prioridad siempre estuvo basada en la defensa de los derechos humanos. También fue mediador en conflictos como el de Burundi y planteó una política exterior contra la indiferencia.

Hace ocho años Nelson Mandela dejó de ser terrorista para EE.UU.

Hace siete años  Mandela salió de la lista de terroristas de Estados Unidos (EE.UU.) por dirigir en 1960 el Congreso Nacional Africano (CNA), que luchaba contra el sistema legalizado de segregación racial.

Más de una década después de que cayera el apartheid, en julio de 2008 el entonces presidente de EE.UU., George W. Bush, sacó a Mandela de la lista de terroristas, en medio de críticas internacionales por haber incluido al líder que luchó por los derechos humanos.

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