Información tomada de: Ciclismo.as.com

Día de locos en el que Calmejane fue el rey. La jornada tuvo un ritmo trepidante desde el inicio, tanto que la media de la jornada fue de 41,59 km/h. El Quick-Step no dejó que se formase la escapada de inicio, quería que Kittel disputase el maillot verde. Lo hizo y quedó segundo, puntos muy importantes porque Démare ya iba cortado. Después, se formó una gran escapada de 50 corredores que se fueron repartiendo el dominio en la cabeza de carrera.

Varios hombres dieron la impresión de tener un punto más. Calmejane entre ellos. El galo atacó en el último puerto y se fue en solitario rompiendo a todos. A 5 kilómetros de meta sufrió calambres, pero supo mitigarlos y recuperar el ritmo para ganar la etapa. Entre los favoritos se esperaba mucha pelea, pero no hubo ninguna. El Sky controló de principio a fin, ritmo alto que no permitió sorpresas y le hace tener un día más el maillot amarillo sin demasiados sobresaltos. Este domingo con siete puertos (tres de categoría especial) nueva oportunidad para que los gallos hagan sus primeras diferencias.

Los calambres de la gloria

Lilian Calmejane se presentó en sociedad la pasada temporada con una victoria en la Vuelta a España, en San Andrés de Teixido, y este sábado ha confirmado la alternativa en el Tour con una imponente victoria en la Estación de Les Rousses, que tuvo una dosis de emoción y sufrimiento extra cuando comenzó a padecer calambres a los cuatro kilómetros del final. A sus 24 años, esta nueva perla del ciclismo francés pide paso. A golpe de pedalada. La clasificación general no tuvo cambios relevantes y ninguno de los gallos se movió en la última subida, pero fue una jornada de mucho desgaste en la que el Sky de Chris Froome tuvo que trabajar de lo lindo para mantener a raya una numerosa fuga.

A 110 kilómetros saltó la alarma para Froome, con un movimiento masivo que situó a una cincuentena de corredores en cabeza, casi un tercio del pelotón. Todos los equipos tenían representación, así que lo dieron por bueno: Landa y Henao, por el Sky; Roche y Van Avermaet, por el BMC; Felline, del Trek; Amador y Castroviejo, del Movistar; Valgren, del Astana… Pero también había hombres preocupantes para la general, como Latour, Barguil y Frank. Junto a acreditados cazadores de etapa: Bakelants, Pauwels, Gesink, Chavanel, Ulissi… Y el emergente Calmejane.

Los equipos rivales dejaron la tostada al Sky, que esta vez no se descompuso como en otras ocasiones. Recuerden la trisca que se montó camino de Formigal en la última Vuelta. La formación británica se mantuvo fría y organizada, con Landa y Henao en el corte, aunque luego se descolgarían para ayudar atrás. La situación era delicada, pero logró que la desventaja no superara nunca los cuatro minutos. Y se fue reduciendo sin piedad. Eso sí, con una erosión extra e inesperada para el Sky. Y con un buen susto cuando Geraint Thomas se cayó y Froome se salió en el descenso del Viry.

El desgaste fue enorme durante los 187 kilómetros. Ya de salida, la etapa había arrancado a una velocidad endiablada, a un promedio frenético de 48 km/h en la primera hora de carrera. Los intentos de escapada se sucedieron, pero ninguno fraguó. Los velocistas querían llegar sin obstáculos al sprint especial de Montrond, situado en el kilómetro 45. Todos menos Arnaud Démare, que padecía problemas físicos, se descolgó a las primeras de cambio y coqueteó con el fuera de control.

La general no se vio alterada, pero este domingo puede cobrarse alguna víctima en la exigente etapa alpina que incluye tres durísimas ascensiones: el Biche (10,5 km al 9%), la Grand Colombier (8,5 km al 9,9%) y el Mont du Chat (8,7 km al 10,3%). Se termina en Chambéry, a 26 kilómetros de la última cima. Dice Froome que ya no teme los descensos, que ya demostró su progresión el pasado año en el Peyresourde. Pero el susto en el Viry puede haberle creado alguna inseguridad, un tembleque en las piernas. Este domingo lo sabremos.

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