Elmer Telón Galdámez

Ciudad de Guatemala, 25 de jun (AGN). La Asociación de Concesiones Forestales Comunitarias de Petén (Acofop) en cooperación con el Consejo Nacional de Áreas Protegidas de Guatemala (Conap) presentaron un estudio en el cual se establece fomentar el modelo de concesiones como medida para su conservación.

La investigación, liderada por el Programa Regional sobre Investigación y Medio Ambiente (Prisma), con sede en El Salvador, es el primero en su tipo que compara tasas de incidencia de incendios en áreas concesionadas y no concesionadas del país.

El informe resalta que “las comunidades locales son exitosas en prevenir y detener los incendios, lo que contrasta con lo que se vive en algunas zonas del modelo de áreas protegidas, donde no hay manejo de los recursos naturales y culturales por parte de comunidades, y está a cargo de las autoridades”.

El documento establece que “las concesiones forestales comunitarias de Petén están planeando y cooperando amplia y eficazmente en la prevención y vigilancia de incendios forestales”.

El director del estudio, Andrew Davis, sostuvo que se ha demostrado, luego de años de trabajo conjunto, que el proyecto de concesiones forestales goza de mayor eficacia en la lucha contra los incendios y conservación de los bosques.

El estudio examinó nueve concesiones forestales comunitarias ubicadas en la Reserva de la Biósfera Maya de Guatemala, constituida por 2,1 millones de hectáreas.

El documento concluye que “el análisis realizado sobre el impacto de los incendios de este año muestra que el 53% de los siniestros ha afectado áreas boscosas de algunos parques bajo la protección estatal.

Mientras que “utilizando datos de satélite recopilados por la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio de Estados Unidos (NASA), el estudio de Prisma encontró que menos del 1% de todos los incendios que ocurrieron en la reserva durante el 2017 tuvo lugar en las concesiones forestales comunitarias.

El embajador de la Unión Europea en Guatemala, Stefano Gatto, sostuvo: “He viajado por las concesiones y me ha sorprendido el compromiso de las comunidades de conservar sus bosques, Guatemala merece felicitaciones por haber criado un modelo de desarrollo sostenible que otras naciones forestales deberían valorar, al dar a estas comunidades la razón y la motivación para luchar contra la destrucción de uno de los únicos recursos existentes y asequibles para prevenir el cambio climático”.

En la actualidad se estima que en la Reserva de la Biósfera Maya viven 180.000 personas,  20.000 de los cuales están en las concesiones forestales comunitarias.

El Gobierno de Guatemala permitió otorgar concesiones forestales renovables de 25 años a entidades comunitarias y privadas en un 40% de la reserva, una alternativa de gestión a la estricta protección conservacionista.

El Gobierno requirió que los concesionarios cumplan con los estándares de conservación del Consejo de Manejo Forestal de Guatemala, aunque es recomendable aumentar la cantidad de extensionistas y personal que apoye a las poblaciones en áreas protegidas.

“Existe una cultura de conservación que produce resultados económicos y sociales  concretos y amplios que sustentan la sostenibilidad de las concesiones,” de acuerdo con  Marcedonio Cortave, director ejecutivo de Acofop.

“Las concesiones forestales comunitarias no formaban parte del plan de conservación original del Gobierno de Guatemala para la Biósfera cuando se estableció, en 1990. En ese momento, el Gobierno, alarmado por la rápida deforestación en el área altamente sensible, prohibió las actividades básicas de sustento entre la gente viviendo en el bosque, tocando un intenso período de conflicto, caos y más deforestación dentro de la reserva. Las concesiones representaron una solución”, según los directores del estudio.

 

 

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