México, 11 feb (PL) Una de las muestras más importantes del arte moderno mexicano relacionado con la lucha armada de principios del siglo XX y las décadas posteriores se exhibe hoy en el Palacio de Bellas Artes de esta capital

 

Se trata de la exposición Pinta la Revolución. Arte moderno 1910-1950 una de las más emblemáticas narraciones sobre la historia de los pintores, grabadores, escultores y fotógrafos cuyo trabajo se forjó en México gracias al imaginario de la Revolución mexicana

Después de su éxito en el Museo de Arte de Filadelfia, donde fue vista por más de 120 mil personas, la muestra fue inaugurada en el Museo del Palacio de Bellas Artes por María Cristina García Cepeda, secretaria de Cultura, acompañada por Timothy Rub, director del Museo del Arte de Filadelfia y Roberta Jacobson, embajadora de Estados Unidos en México.

La titular de Cultura detalló que las más de 200 obras que se ofrecen en esta exposición son viva expresión de la epopeya del pueblo mexicano convertida en historia y en arte.

Es una visión clara de nuestra tierra y de sus personajes; la mirada al volcán, la luz del amanecer, las fábricas y las extensas llanuras, los obreros y los indígenas, nuestros héroes y artistas, convertidos en símbolos de una nación, subrayó.

La exposición abre con la emblemática obra Barricada, realizada en 1931 en Nueva York por José Clemente Orozco. A unos pasos de esta pintura el público puede encontrar la obra de Francisco de Goitia, de 1914, Paisaje de Zacatecas con ahorcados, que muestra las consecuencias de la famosa batalla que se libró en ese estado a principios del siglo XX.

A continuación las obras de gran formato pintadas en 1919 por Saturnino Herrán, tituladas Alegorías del trabajo, capturan la atención del espectador, junto con la obra cubista Retrato de Martín Díaz Guzmán, de Diego Rivera, la Naturaleza muerta con granadas, de Ángel Zárraga y el Autorretrato con Popocatépetl del Dr. Atl.

Otras piezas que integran la exposición son Homenaje a Juárez, realizada por Rufino Tamayo en 1932, en el que un busto en piedra del benemérito de las Américas se contrapone al rostro de una mujer.

De igual forma se presenta la obra de Frida Kahlo, Autorretrato con traje de terciopelo, de 1926 y Altar de Dolores, de María Izquierdo, realizado en 1943.

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