Ignacio Ortega

Moscú, 29 ene (EFE).- Criticado por los líderes europeos por su política de inmigración, el presidente de EEUU, Donald Trump, ha encontrado a su mejor amigo en el jefe del Kremlin, Vladímir Putin, interesado exclusivamente en hacer negocios y combatir el terrorismo.

“Rusia ve a EEUU como su principal socio en la lucha contra el terrorismo internacional”, dijo Putin anoche en la primera conversación telefónica mantenida entre ambos mandatarios desde la investidura de Trump hace diez días.

Putin oyó lo que quería oír de Trump: que el terrorismo internacional es la principal amenaza y que acabar con los yihadistas del grupo Estado Islámico (EI) es la prioridad número uno, y no quiso saber más.

Trump no sólo aseguró que EEUU debe encontrar nuevos socios para combatir esa lacra, sino que abogó por coordinar sus acciones con Rusia y ordenó al Pentágono que le presente en el plazo de 30 días un plan para “destruir” al EI.

“El próximo paso deben ser las negociaciones para crear una amplia coalición antiterrorista en Siria”, aseguró hoy Leonid Slutski, jefe del comité para Asuntos Internacionales de la Duma o Cámara de diputados.

Los políticos rusos creen que, en caso de que ambas potencias se alíen contra el yihadismo, “en el plazo de un mes” se puede acabar con el Estado Islámico en Siria.

“Trump y Putin se parecen en sus decisiones, ya que cuando Putin asumió el cargo de presidente también aplicó una política sensata y consecuente contra la guerrilla del Cáucaso Norte”, dijo Alexandr Sherin, subjefe del comité de Defensa de la Duma.

Además, ambos líderes expresaron su deseo de normalizar las relaciones enturbiadas por la tensión entre el Kremlin y la Administración de Barack Obama, quien antes de dejar el cargo no dudó en aprobar una nueva andanada de sanciones contra Rusia.

Aunque las sanciones han hecho mucho daño a la alicaída economía rusa -le impidieron obtener créditos en tiempos de profunda recesión-, es verdad que ese asunto no fue tratado en el primer contacto entre ambos jefes de Estado, según confirmó el Kremlin.

Trump dijo que era “demasiado pronto” para hablar de su levantamiento, aunque sus asesores sugirieron que la Casa Blanca lo está valorando, mientras Putin ha insistido que no será él quien ponga el asunto sobre la mesa.

Al contrario que a Alemania, Francia y el Reino Unido, la política migratoria de la Casa Blanca no es algo que preocupe a Putin, quien siempre ha sido partidario de endurecer los requisitos para la entrada en Rusia de trabajadores procedentes de Asia Central y el Cáucaso.

Aunque no ha aprobado listas negras, Putin ha asegurado que hay que dar prioridad a los trabajadores nacionales sobre los inmigrantes laborales, a los que ha exigido que aprueben un examen en el que demuestren un dominio de la lengua y la cultura rusas.

Al mismo tiempo, exige desde hace años a la Unión Europea que exima de visados a los rusos, algo que apoyan los países turísticos del sur de Europa (España, Italia y Grecia) y rechazan los vecinos de Europa del Este (Polonia y las tres bálticas).

Tampoco es un problema para el jefe del Kremlin la animadversión que causa entre las mujeres la figura del nuevo presidente norteamericano, ya que el líder ruso es conocido por frases machistas como “un auténtico hombre debe intentarlo siempre, y una auténtica mujer debe resistirse siempre”.

De hecho, la Duma aprobó el viernes una ley que despenaliza la violencia doméstica, en caso de que el agresor no sea reincidente, lo que ha indignado a los defensores de los derechos humanos, además de a Amnistía Internacional y al Consejo de Europa.

Además, como hiciera con su amigo, el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, Putin defendió a Trump de las críticas sobre un supuesto encuentro con prostitutas en un hotel de Moscú

La excepción sería el aborto, ya que Trump le ha retirado los fondos estatales, mientras Putin no ha llegado a apoyar los llamamientos de la todopoderosa Iglesia Ortodoxa para su prohibición, no en vano Rusia fue el primer país del mundo en legalizarlo hace casi un siglo.

Además, aunque EEUU nunca ha sido uno de los principales socios -Alemania y China se disputan ese lugar de privilegio-, Putin también destacó la importancia de restablecer los lazos comerciales, actualmente bajo mínimos.

Y es que, como le definió esta semana el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, Trump es un “as de los negocios”, por lo que ese será el terreno al que le llevará Putin.

“Trump demuestra que le preocupa menos Crimea y Ucrania (los detonantes de las sanciones occidentales) y más el problema del terrorismo”, opinó Alexéi Malashenko, experto del Centro Carnegie de Moscú.

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