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Carlos de Torres

San Juan (Argentina), 23 ene (EFE).- Óscar Sevilla (Ossa de Montiel, Albacete, 40 años), aquel corredor que en 2001 obtuvo el jersey blanco al mejor joven del Tour de Francia, sigue cabalgando a lomos de la bicicleta. Con la misma cara de niño, pero acentuada por el brillo de la felicidad.

Después de una fase amarga con motivo de la Operación Puerto, el manchego encontró en Colombia una nueva vida. Su mujer, Ivonne, y sus dos hijas, Luna y Mía, tienen mucho que ver para que el excorredor del Kelme y TMobile siga disfrutando de su pasión: la bicicleta. Ahora, en la Vuelta a San Juan, sigue paseando su sonrisa.

“Ya llevo casi diez años en Colombia. Tengo residencia y visa, tributo en mi nuevo país y he pedido la nacionalidad. Me siento como un colombiano más porque me gusta la forma de ser de su gente y su forma de vivir. Me recibieron muy bien desde el principio y enseguida aprendí que se podía vivir de otra forma. Por supuesto que allí hay problemas, pero las cosas buenas son muchas más”, comenta Sevilla, piel tostada y acento colombiano muy marcado.

Después del varapalo de ver su nombre en la Operación Puerto, Sevila buscó su suerte en otros parajes, en otros mundos y culturas. Pero como ocurre a veces, la vía del amor marca más que ninguna otra.

La clave de la transformación personal de Óscar Sevilla fue el día que conoció a Ivonne, su mujer, con la que actualmente tiene dos hijas, Lina y Mía, de 14 y 6 años respectivamente.

“Encontré a mi mujer y me dio alegría. Desde entonces afronto los problemas con menos estrés. Me gusta llevar una vida tranquila, no soy de aparentar. Mis vicios son la bicicleta, cuidarme, viajar, comer, sin necesidad de gastar mucho dinero”, comenta en el hotel de su equipo para la Vuelta a San Juan, el Medellín.

“Mi mujer es muy positiva, me ha enseñado a reír y disfrutar el momento. Me siento feliz. A veces extraño mi casa, mi pueblo y a mi madre, pero soy otra persona. En su momento me quitaron cosas, pero soy una persona que sigo leyendo, estudiando, disfrutando de la vida, soy más alegre”.

Sevilla vive en Bogotá, “encantado con las hijas” por la que lucha para darles una educación. El estrés no entra en su día a día. “Vivo tranquilo, a mi aire. Por las mañanas salgo pronto a entrenar, de 7 a 2. Sigo el horario colombiano, y tengo tiempo para todo. Si tengo que comer a las 5, sin problemas, sé que luego si tengo que ir al banco o hacer algo me queda tiempo”.

Recuerda Sevilla con emoción sus triunfos en la Escalada a Montjuic, Vuelta a Asturias y Ruta. Luego se anotó 3 Vueltas a Colombia, lo que le convierte en un ídolo para los colombianos, que viven la “fiebre Quintana” y disfruta con otros nombres como Rigoberto Urán, Esteban Chaves o Jrlinson Pantano, ciclistas a los que Sevilla algo les ha aportado de su experiencia.

“Pude volver a España, pero Colombia me encantó desde el principio. La mejor victoria ha sido sentir el cariño de la gente. Sé que tengo también detractores, pero son muchos más los amigos que me abren los brazos y las puertas de su casa”, dice.

Con 40 años Sevilla sigue saboreando las mieles de la victoria. Su único secreto es “la pasión por la bicicleta y cuidarme a tope, con los entrenamientos, la alimentación, el descanso, los masajes…”

“Recuerdo con alegría mi etapa en el ciclismo español, a pesar de la Operación Puerto, tema que dejo a un lado. Disfruté con muchos compañeros y amigos, fue una experiencia muy buena y obtuve victorias importantes. Toda esa experiencia les ha servido a posteriores corredores colombianos, como Chavez, Henao, Pantano. Ahora los veo que han llegado lejos y me alegra mucho”, recuerda.

Sevilla admite que le ocurrió “una cosa mala”, pero el cambio le llegó a tiempo, antes de fuese presa de la frustración.

“Antes estaba en mejores equipos y mejores carreras, pero ahora vivo bien y feliz. Colombia me cambió el ánimo. Pasé un martirio grande y me pude desviar, pero en Colombia encontré el calor humano que necesitaba. Nunca me deprimí y supe tirar adelante”.

Tras su paso por el ciclismo español, Óscar Sevilla probó suerte en el Rock Racing estadounidense. Con aquel equipo fue a competir a Colombia. Y hasta hoy. En aquel viaje conoció a su mujer, azafata de la Vuelta a Colombia. Decidió quedarse en Bogotá, directamente, sin planificar nada.

“Me enamoré de ella y me quedé 10 días después de la carrera para conocerla. En Bogotá compré un rodillo para no perder la forma. Luego fui a Filadelfia, a los Campeonatos de España de 2008, cuando me ganó Valverde y más tarde viajé a China, donde fue a verme mi mujer. Luego volvimos juntos a Colombia. Para siempre”, cuenta el ciclista manchego.

Oír a Sevilla contar su vida en Colombia emociona al más pesimista. Es el maestro de sus compañeros, su consejero, la rueda a seguir dentro y fuera de la carretera. Un ejemplo para todos.

“Entreno a 2500 metros de altitud y más de 20 grados de temperatura. Tengo todos los medios para entrenar. Colombia es un país ideal para prepararse, de hecho muchos van a empezar a ir. He oído que el Orica quiere ir a preparar el Tour”, explica.

De momento, Sevilla no quiere referirse a su retirada.

“El ciclismo y la vida lo llevo día a día. Este año acumulo ya 18 victorias, pero me gusta más ayudar que ganar. No pienso en el futuro. Nunca me imaginé vivir en Colombia. Me gustaría seguir involucrado con el ciclismo en el futuro”.

En el ciclismo colombiano, observa Sevilla, “tal vez falte formadores que enseñen a los jóvenes el día a día del profesional . Hay que inculcar el trabajo y el sacrificio a los jóvenes. A mi me ven más como un maestro que como un ídolo. Entreno con los jóvenes, me llaman y los aconsejo. Me respetan mucho y los ayudo”.

Después de haber conocido a corredores colombianos en los equipos españoles, Sevilla tiene claro el cambio de mentalidad de los “escarabajos” de antes y los de ahora.

“Los colombianos están cambiando la mentalidad. Antes se venían abajo con facilidad, ahora van a competir de tù a tú”, advierte.

Aún sigue teniendo Sevilla contacto con los antiguos compañeros de su época. Muchos le llaman para preguntarle por corredores colombianos, otros para saber de él. Aún cambia impresiones con Jan Ullrich, Vinokurov, Purito, Valverde…. Quien tuvo retuvo, y además desde la felicidad”.

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