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Marcelino Rosario

Volcán (Panamá), 3 ene (EFE).- Las urnas funerarias que conservan las cenizas de la cultura Barriles se niegan a desaparecer, 1.400 años después de que sus últimos miembros emigraran de las faldas del volcán Barú, el punto más alto de Panamá, empujados por la última erupción del coloso.

Los restos de este asentamiento permanecen en el Sitio Barriles, un parque arqueológico localizado en un valle de la turística comunidad de Volcán, en el occidente panameño, a pocos kilómetros de la frontera con Costa Rica.

Esta población heredó su nombre de las rocas en forma de barriles descubiertas por arqueólogos de la National Geographic en la década de 1940, en algunas fincas de la localidad, indicó a Efe Luz Graciela Adames, antropóloga Ph.D. y profesora de Antropología de la Universidad Autónoma de Chiriquí, la provincia que alberga a las tierras altas panameñas.

Este sitio histórico, de más de 5,5 kilómetros cuadrados y a una altitud de 1.300 metros sobre el nivel del mar, está dentro de una finca privada de la familia Landau Houx, que custodia esta riqueza histórica que incluye sepulturas, arte rupestre, estatuas de hombres tallados en piedra, metates y cimientos de viviendas antiguas.

Se desconoce con exactitud a qué grupo o etnia cultural perteneció la cultura Barriles.

Los estudios apuntan a la presencia de grupos de migrantes procedentes de Asia y África que se asentaron en este lugar antes de la era cristiana, dijo a Efe Edna Houx de Landau, hija de uno de los arqueólogos estadounidenses que participaron en el hallazgo.

“Se han hecho estudios con la Universidad Libre de Berlín y la Universidad Humboldt de Berlín, y se han encontrado viviendas que evidencian que Sitio Barriles fue habitado antes de la era cristiana”, explicó.

Una investigación de la historiadora de arte lítico centroamericano Mercedes Luisa Vidal Fraitts para la Universidad del Rosario, Argentina, señala que las estatuas fueron encontradas debajo de las cenizas de la última erupción del volcán Barú, por lo tanto se cree que son previas al año 600 dC.

Uno de los principales atractivos de estos vestigios son las urnas enterradas y los restos de arte rupestre tallados en piedra.

El parque temático contiene dos excavaciones. Una es el fundamento de viviendas y otra una sepultura de urnas funerarias que evidencia que la cultura Barriles incineraba a sus muertos y los enterraba en grupos familiares, porque en un solo lugar se pueden observar varias urnas, una cerca de otra, señaló Houx de Landau.

Barriles es identificado además por su altar ceremonial y estatuas de hombres talladas en piedras, únicas en Panamá, de las cuales 19 se encuentran regadas en distintos museos del país.

Algunas de las figuras antropomorfas son de un hombre cargando a otro en sus hombros, y todas son de un metro y medio de altura.

El lugar alberga además un mapa tridimensional en petroglifo que corresponde a una referencia para llegar al sitio y muestra el volcán Barú y las vías para alcanzarlo.

También hay rocas basálticas o magnéticas de origen volcánico producto del arte rupestre, de acuerdo con los análisis científicos realizados en el lugar.

La familia Landau Houx creó una organización que les permita conservar el sitio, la Fundación Cultura Barriles, pero requiere urgentemente de apoyo para mantener los vestigios históricos en las mejores condiciones ambientales posibles, sostuvo Houx de Landau a Efe.

El parque incluye un pequeño museo que recopila la evidencia de las piezas encontradas, un jardín botánico y un curioso manantial que tiene corrientes que convergen de frente de una manera inusual.

Fueron sacados del lugar hacia distintos museos dos metates de 3 metros de largo, entre otras piezas que son parte de esa herencia arqueólogica que sigue siendo materia de investigación después de los trabajos realizados desde 2001 por la Universidad Autónoma de Chiriquí y los arqueólogos y antropólogos extranjeros que permitieron nuevos descubrimientos.

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