Guatemala, 29 dic (ACAN-EFE).- El expresidente de Guatemala que firmó la paz hace hoy 20 años (1996-2000), Álvaro Arzú, pidió honrar la memoria de los miles de guatemaltecos muertos durante los 36 años que duró el conflicto armado y para ello, dijo, no bastan las palabras, sino que hay que perpetuar “la independencia, la libertad y la autoderminación”.

“La muerte de un ser humano deja una enseñanza profunda. Los nuestros son la prueba de sangre y fuego de una nación que desde hace dos siglos obtuvo la libertad y la autoderminación” con su independencia, unos valores a los que la sociedad debe consagrarse “en una tarea sin fin”, resumió Arzú.

Durante su discurso, el expresidente, que recordó como las miles de víctimas de la guerra dejaron su vida por una nación “más justa”, exhortó a todos los sectores, a la derecha y a la izquierda, a respetar unos acuerdos que pusieron fin a un sangriento conflicto.

“Los que la cuestionan no se dan cuenta de que es precisamente por la paz que pueden decir lo que dicen sin tener consecuencias violentas”, dijo, y añadió que el vigésimo aniversario de la firma de los acuerdos es poco tiempo en la vida de un país.

Por delante, agregó, hay una tarea “ardua y permanente” que debe conseguir: “El milagro de la paz se convertirá en una forma de ser cuando los ciudadanos busquen el bien individual para realizar el bien común”.

“Los acuerdos se suscribieron en un instante, pero el contenido encierra una visión de lo que pasó, lo que somos y lo que podemos lograr”, dijo Arzú, ahora alcalde de Ciudad de Guatemala, antes de recordar que en estos 20 años de paz fue capaz de entender que este vocablo no es “un valor”, sino “una forma de ser”.

Para ilustrar esta convicción, a la que dijo haber llegado en base a la experiencia, el expresidente recordó durante varios minutos la figura del decimosexto presidente de los Estados Unidos y primero por el Partido Republicano, Abraham Lincoln.

Tal día como hoy hace 20 años, Arzú y la guerrilla firmaron el último de los 12 acuerdos que dieron por terminado un conflicto bélico que se saldó con más de 250.000 víctimas, entre muertos y desaparecidos, y más de un millón de desplazados internos.

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