Sonsoles Caro

Montevideo, 24 dic (EFE).- Montevideo cumplió hoy 290 años desde su fundación como ciudad, siendo desde sus inicios el epicentro de la zona oriental del Río de la Plata por su condición portuaria que ha seguido vigente el día de hoy, ya que su profunda bahía favorecía la llegada de transatlánticos de mercancías y emigrantes de Europa.

“Montevideo quedó asociado ya desde que nace al Río de la Plata, al mar, al Atlántico, a la salida. Tiene esa condición portuaria”, explicó a Efe la historiadora uruguaya de la Universidad de la República de Uruguay (Udelar), Mónica Maronna.

La zona en la que después se erigió la hoy capital uruguaya, se trataba de un área “relativamente marginal” para los dominios coloniales de la época, con una gran pradera para ganadería y una bahía de gran profundidad muy apta para la llegada de grandes barcos.

“Primero fue una fortificación para defenderse de los portugueses, pero inmediatamente después pasó a ser una ciudad puerto y esto es tremendamente importante porque lo que todos reconocían es que esa bahía de Montevideo era profunda, de gran calado”, remarcó la historiadora.

Asimismo, agregó que “la bahía es clave porque los barcos transatlánticos desde Europa pueden llegar al puerto porque lo permite, digamos, la profundidad de las aguas y eso ocurre naturalmente”.

Después de cuatro años de conflictos entre portugueses y españoles para asentarse en la zona, el día del 24 de diciembre de 1726, un capitán español, Pedro Millán, recibe la orden del Gobernador de Buenos Aires de ir a Montevideo para ver cómo habían avanzado las fortificaciones y para realizar el primer padrón.

“Llegó para hacer un padrón de todos los que estaban en ese momento habitando, más todos los que estaban llegando y dos cosas que son fundamentales: la distribución de los solares dentro de lo que era esa región y, además se les da a ese núcleo poblacional el título de ‘vecino’, es decir, como fundador de la ciudad”.

De esa forma, en el Río de la Plata quedaron dos puertos “muy potentes” el puerto de Buenos Aires, que ya existía, y el puerto de Montevideo, aunque la ciudad uruguaya dependía todavía jurídicamente de Buenos Aires.

El 1 de enero de 1730 se instala el cabildo en el ciudad y en 1751, Montevideo obtiene su propio gobernador, aunque para el resto de actividades se debía de seguir viajando a Buenos aires.

“A través de crónicas y de archivos, lo primeros tiempos de Montevideo fueron durísimos, con mucha pobreza de recursos, una puerta una ventana era un gran tesoro, porque la población recién se estaba afincando”, detalló Maronna.

En ese sentido, la historiadora de la Udelar explicó que “Montevideo se transforma en una ciudad extremadamente próspera en poco tiempo por la posibilidad del comercio (…), pero no solo de eso, sino que también en los barcos llegan informaciones, libros, viajeros”.

También el puerto tuvo un papel fundamental durante la independencia ya que con él permitió a Montevideo resistir de los revolucionarios que mantuvieron sitiada la urbe hasta que en 1814, cuando el periodo del Imperio español cae definitivamente en el Río de la Plata.

Durante el siglo XIX la ciudad se expande fuera de la fortaleza y comienzan los barrios y luego durante la presidencia de José Batlle y Ordóñez, a comienzos del siglo XX, se llama a paisajistas franceses para que reestructuren la ciudad y dejan su impronta en los parques, las plazas y la famosa rambla de Montevideo.

A lo largo del siglo XX, la capital uruguaya tuvo recesos y retrocesos pero siguió siendo el punto neurálgico de Uruguay, llegando a concentrar a millón y medio de personas de un total de 3,3 millones que tiene el país.

El interior del país ha ofrecido pocos recursos laborales y culturales, junto con la emigración, convierten a Montevideo en una ciudad muy centralista.

“Ahora está habiendo políticas de descentralización que antes no había para dar mayor impulso al interior del Uruguay, aunque el continuo atractivo de Montevideo es muy fuerte en todos los niveles”, concluyó Maronna.

Compartir