Foto. Leonel Jiménez/Archivo

Douglas Gámez

Ciudad de Guatemala, 20 sep (AGN).– El gobierno del presidente Jimmy Morales y las organizaciones indígenas de Guatemala comparten una preocupación y objetivo común, como lo es el resguardo de uno de sus recursos naturales más preciados: el agua, y por ello unifican esfuerzos que les permitan vislumbrar en las próximas semanas la elaboración y presentación de la ansiada Ley de Aguas.

Daniel Pascual, en su calidad de representante de la Asamblea Social y Popular conversó con la Agencia Guatemalteca de Noticias (AGN) para dar a conocer los avances de la propuesta que, según sus conclusiones, contribuirá a evitar un “problema de seguridad nacional” de continuar la contaminación de los recursos hídricos en el país.

En las últimas semanas, las autoridades del Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (MARN) han evidenciado el daño continuo a los ríos del país. Más de nueve denuncias penales y un río lleno de bolsas con desechos de material hospitalario son el ejemplo.

Desde la Marcha del Agua en abril pasado, la sociedad, autoridades y otros actores se sentaron a discutir para encontrar consensos y dar el primer paso con una Ley de Aguas para la protección y cuidado del vital líquido en el país.

¿Cómo se encuentra la discusión de la iniciativa de la Ley de Aguas en Guatemala?

El tema agua le diría yo, porque va más allá de una ley, ha sido relegada en el país, no tenemos legislación, institucionalidad, normas, en el Código Penal no hay sanciones (por mal uso del agua).

¿Qué importancia tienen para ustedes los pueblos indígenas?

Se basa en la cosmovisión de los pueblos indígenas, y la necesidad del agua pasa a ser un elemento estratégico para la vida, podríamos tener tierras, recursos económicos y sol, pero sin agua…

Es un problema estructural del que no hay conciencia y que algunos sectores lo han usado de forma desmedida y abusiva sin pagar por lo menos los impuestos necesarios.

¿Tienen avances en el trabajo para establecer las normas?

Después de la Marcha por el Agua creamos una mesa nacional con el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales, la Universidad de San Carlos y la Asamblea Social y Popular. Estamos casi por terminar los diálogos regionales y aterrizando con todos los insumos y elementos para que exista una sola Ley de Aguas.

La intención es no llevar dos o tres propuestas al Congreso, ya hay cinco iniciativas de Ley de Aguas, no son viables, no las deslegitimizo, pero tenemos que consensuar una, la cual será el resultado de un diálogo nacional y del consenso de distintos sectores.

¿Cuál sería el centro de atención de esta propuesta unificada?

Lo que buscamos es una ley que no regularice únicamente el uso y el costo del agua, debe abordar la producción del agua, la protección de montañas de donde nacen los recursos.

Permitir que cierta cantidad retorne al mar para su ciclo de vida, la necesidad de organizaciones sociales en las cuencas de agua de ríos, también el tratamiento de aguas servidas, desagües y todo aquello que contamine nuestros lagos, ríos y agua subterránea.

¿Cómo evalúa entonces el trabajo hecho por todos los involucrados?

Va caminando, estamos en los últimos pasos, en octubre posiblemente vamos a presentar la ley.

Sigue la contaminación de ríos, ¿qué despierta ver eso en los pueblos y sectores que defienden el agua?

Es un abordaje integral que debemos hacer. Tenemos que controlar las plantas de tratamiento, las empresas que producen nailon, plástico, las jeringas, debe haber una responsabilidad de recolectar esos desechos, procesarlos.

En el país tenemos iniciativas de personas y empresas que trabajan con reciclaje, puede producir pasamanos, postes de todo con el plástico, es reutilizable en lugar de contaminar ríos y lagos.

¿Qué sucede con la conciencia ciudadana por el cuidado del agua?

Tenemos que fomentar la conciencia de cómo se produce el agua y cómo la contaminamos, la cantidad de jabón que usamos, papel, plástico, nosotros estamos llevando a la desaparición a nuestros ríos.

En un tiempo, si no lo detenemos, me temo que se convertirá en un problema de “seguridad nacional” porque no se respeta el ciclo del agua, no se tiene conciencia de dónde viene.

 

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