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Iñaki Dufour


Majadahonda (Madrid), 26 ago (EFE).- El francés Antoine Griezmann, delantero del Atlético de Madrid, debutará este sábado frente al Leganés en la nueva temporada, con una titularidad indiscutible en su equipo y con un nuevo desafío de dar el salto definitivo entre los mejores jugadores del fútbol mundial.

“Trabajo para alcanzar a Messi y Cristiano”. Esa es su meta. El delantero argentino del Barcelona y el atacante portugués del Real Madrid, el único que le superó en la votación del jueves al mejor futbolista de Europa en la temporada 2015-16, son las referencias, los jugadores que marcan el ritmo en todo el planeta.

El reto es estar a su altura. Ya se ha acercado la pasada campaña, con 40 goles, con su transcendencia y liderazgo en el juego y en el altísimo rendimiento del Atlético y la selección francesa. Fue subcampeón de la Liga de Campeones y de la Eurocopa 2016, de la que fue mejor jugador y máximo goleador, con seis tantos.

Es el salto definitivo que le queda al internacional galo, el objetivo de siempre de un futbolista impulsado a un nivel superior durante la última campaña, admirado por su capacidad goleadora, por sus cualidades y por un crecimiento imparable en los últimos tiempos, más aún durante los dos años más recientes.

De la Real Sociedad al Atlético de Madrid del argentino Diego Simeone, el club y el técnico junto con los que ha impulsado su fútbol a la primera plana del balompié de todo el planeta.

Mejor jugador y máximo goleador de la pasada Eurocopa de Francia 2016, no se mueve del Atlético, con el que renovó este verano su contrato hasta 2021, con una cláusula de rescisión de 100 millones de euros, que reafirman el compromiso invariable que ha demostrado, más allá de los contratos, con el conjunto rojiblanco.

Sancionado el pasado domingo contra el Alavés, en la primera jornada de Liga, por un ciclo de cinco tarjetas amarillas que arrastraba desde el último partido de la anterior temporada, volverá este sábado al once contra el Leganés en Butarque, el principio de nuevos desafíos para Griezmann, con el curso pasado como referencia.

En la campaña 2015-16 anotó 40 goles, los 32 en 54 encuentros, 52 como titular, con el conjunto madrileño entre la Liga, la Copa del Rey y la Liga de Campeones, y los ocho con Francia, dos en amistosos y seis durante su inigualable Eurocopa 2016.

Un récord goleador para Griezmann, cuya evolución ha sido constante desde su llegada al Atlético. Desde su adaptación inicial, la alternancia entre la titularidad y la suplencia -de los primeros 25 duelos cuando llegó al equipo rojiblanco jugó once de titular- y su explosión con un ‘triplete’ al Athletic (1-4), en diciembre de 2014, hasta su rol ahora de futbolista indiscutible e incontestable.

En todo ese proceso, la ambición, el espíritu de superación y las cualidades de Griezmann y la influencia de Simeone han sido determinantes, en su transformación en un jugador cada vez más completo y más transcendente, que ha ido superando metas hasta su enorme presente. Golea, define, regatea… y corre como el que más.

Llegado como un hombre de banda desde la Real Sociedad, en el verano de 2014 a cambio de 30 millones de euros, Simeone entendió que la mejor posición para explotar sus cualidades era centrado, cerca de la portería, por su conducción, por su rapidez, por su desborde, por su disparo y por su capacidad goleadora.

“Siempre vi en él a un jugador que necesita jugar con una libertad absoluta, debido a que tiene un gran trabajo físico, se acomoda bien a las necesidades de donde puede lastimar a los rivales y tiene muchas virtudes”, ha insistido algunas ocasiones el técnico.

“Es un jugador muy completo. Y a eso le ha agregado algo que seguramente le dieron sus compañeros, el trabajo y el club, que es consistencia, que es tener un futbolista que ya es un hombre dentro del campo de juego. Es un chico que ya está dentro de los que vienen trabajando con nosotros hace mucho tiempo y muestra con su esfuerzo que el talento es algo importantísimo, pero sin el trabajo el talento no es nada”, añadía Simeone hace unos meses.

Griezmann trabajó, escuchó, se esforzó y ejecutó, según destaca su técnico. Y creció, creció y sigue creciendo ante un nuevo y exigente reto: instalarse definitivamente entre los mejores del mundo; ese salto al que apunta por fútbol, definición, goles, sacrificio, superación, velocidad, conducción y carácter.

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