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Laura Barros

Bogotá, 25 ago (EFE).- Colombia comenzó hoy el camino hacia el plebiscito del próximo 2 de octubre en el que la población se pronunciará sobre el acuerdo de paz alcanzado en La Habana, con el anuncio de un histórico cese el fuego con las FARC, la guerrilla más antigua del continente, alzada en armas desde 1964.

Menos de 24 horas después de la rúbrica de los acuerdos logrados en la mesa de negociaciones, el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, presentó al Congreso el texto definitivo como requisito para la convocatoria de la consulta popular.

Pero además allanó el camino para empezar a materializar la paz al anunciar el alto el fuego definitivo con las FARC que entrará en vigor a las cero horas del próximo 29 de agosto, una osada decisión que marcará en la práctica el fin del conflicto con ese grupo armado ilegal.

“Quiero informarle a los colombianos que como jefe de Estado y como comandante en jefe de nuestras Fuerzas Armadas, he ordenado el cese al fuego definitivo con las FARC a partir de las cero horas del próximo lunes 29 de agosto”, declaró Santos.

El mandatario llegó a las escalinatas del Capitolio Nacional tras atravesar caminando el Patio de Armas de la Casa de Nariño, arropado por un nutrido grupo de personas, entre ellas niños y jóvenes, adultos de la tercera edad, víctimas del conflicto, artistas, políticos y representantes de minorías étnicas, que coreaban “sí se pudo”.

Santos fue recibido por los presidentes del Senado, Mauricio Lizcano, y de la Cámara de Representantes, Manuel Ángel Pinto, a quienes entregó el acuerdo de 297 páginas amarrado con una cinta con los colores de la bandera nacional.

El alto el fuego y de hostilidades bilateral y definitivo entre el Gobierno y las FARC está incluido en el acuerdo de paz, como parte del punto de “fin del conflicto”, que comprende además la dejación de armas por parte de esa guerrilla, que serán entregadas a una comisión internacional, así como su posterior desmovilización.

El gobernante señaló que cuando se iniciaron las negociaciones públicas con las FARC, hace casi cuatro años, dijo “que no se podía decretar un cese al fuego sino hasta que terminara el proceso” y añadió: “con lo que sucedió ayer donde todo está acordado”, se puede declarar el alto el fuego.

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) habían declarado a lo largo de los casi cuatro años de negociaciones en La Habana varios alto el fuego unilaterales y el Gobierno respondió a esos gestos con la suspensión de los bombardeos a campamentos guerrilleros.

El último alto el fuego de las FARC comenzó el 20 de julio de 2015 y se ha mantenido desde entonces, periodo en el que se han reducido a mínimos históricos los niveles de confrontación con esa guerrilla, que en los peores años del conflicto fue responsable de sangrientos ataques a bases militares o puestos de Policía que se saldaron muchas veces con víctimas entre la población civil.

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Santos pisó además el acelerador para la refrendación de los acuerdos al entregar al Congreso el texto rubricado la víspera en La Habana por los equipos negociadores, que él mismo ha definido como “inmodificable”, como paso previo para la votación de octubre.

El plebiscito, que fue avalado el pasado 18 de julio por la Corte Constitucional de Colombia, establece, para lograr su aprobación, que al menos el 13 % del censo electoral (4.396.626 electores) vote a favor del “sí”.

“Soy consciente de que no tenía esa obligación legal (de convocar el plebiscito), pero sí la obligación moral, porque soy un demócrata y creo que el pueblo debe tener la ultima palabra”, apuntó Santos.

El jefe de Estado aseguró que está “entregando al pueblo la última palabra sobre la paz de Colombia”, por lo que serán los ciudadanos los que hablen el 2 de octubre y digan: “sí, quiero la paz”.

“La paz siempre es mejor que la guerra, la paz nos va a quitar el miedo con que hemos crecido todos los colombianos después de tanto tiempo de conflicto armado”, agregó.

También este jueves líderes de distinta tendencia discreparon sobre el acuerdo de paz sellado en La Habana.

Mientras para el senador Antonio Navarro lo firmado no es de poca monta porque se hizo con la guerrilla “más grande, más organizada, y más antigua” de Latinoamérica, el excandidato a la vicepresidencia por el opositor Centro Democrático, Carlos Holmes, cuestionó el “acuerdo en el que los culpables de masacres, secuestros, reclutamiento de niños y otros graves delitos” no paguen “ni un solo día de cárcel”.

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