Foto. EFE

Pedro Alonso

Cleveland (EE.UU.), 21 jul (EFE).- Quién le iba a decir a la candidata demócrata a la Casa Blanca, Hillary Clinton, que se erigiría en la “unificadora” del Partido Republicano, dividido en torno a su polémico nominado a la Presidencia de EE.UU., Donald Trump.

Aunque no se ha paseado por los pasillos del Quicken Loans Arena de Cleveland (Ohio), el pabellón que acoge el cónclave, Clinton ha estado muy presente en la diana de los dardos envenenados que han lanzado dirigentes y delegados conservadores.

Desde su arranque el pasado lunes, la convención se ha visto salpicada por protestas de compromisarios rebeldes de la facción “Nunca Trump” y la frialdad del sector tradicional del partido hacia el magnate, al que apoya muy a regañadientes pese a sus polémicas y la demagogia de algunas de sus propuestas.

En ese ambiente de clara fractura interna, los republicanos sólo han encontrado la unión en las críticas furibundas a la exsecretaria de Estado, que la próxima semana será oficialmente elegida candidata demócrata a la Presidencia en Filadelfia.

Tanto es así, que la consigna más coreada en las gradas del Quicken Loans Arena no ha sido “Hacer a EE.UU. grande de nuevo”, el lema de la campaña de Trump, sino “¡Encarcelenla, encarcelenla!”, un grito favorable a meter en prisión a Clinton.

Los republicanos sueñan con ver a la ex primera dama en la cárcel por, entre otras cuestiones, exponer información clasificada en su manejo de las comunicaciones cuando era secretaria de Estado (2009-2013), un escándalo investigado por el Buró Federal de Investigación (FBI), que a comienzos de mes dio carpetazo al caso.

“Como antiguo fiscal federal, doy la bienvenida a la oportunidad de que ella rinda cuentas por sus actuaciones”, afirmó el martes el gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, estrecho aliado de Trump, ante el plenario de la convención.

“¡Culpable, culpable!”, vocearon los delegados, mientras Christie, exrival de Trump en la carrera por la nominación presidencial, repasaba casos polémicos de Clinton como jefa de la diplomacia estadounidense y preguntaba por un veredicto.

También cargó el martes contra la candidata el líder de mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, al advertir de que su triunfo en las elecciones del 8 de noviembre supondría “cuatro años de escándalos que siguen a los Clinton como moscas a la miel”.
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La obsesión republicana con la exsecretaria de Estado es tal, que el martes el nombre de Trump sonó 61 veces en los discursos ante el plenario, mientras que el de Clinton se mencionó nada menos que en 79 ocasiones, según el recuento de la cadena CNN.

Durante el cónclave, el excandidato a la nominación presidencial republicana, el neurocirujano retirado Ben Carson, ha llegado incluso a asociar a la ex primera dama con “Lucifer”.

Y, por si fuera poco, el legislador de la Cámara Baja de Nuevo Hampshire Al Baldasaro, asesor de Trump en materia de veteranos de guerra, afirmó esta semana que “Hillary Clinton debería ser colocada ante un pelotón de fusilamiento y tiroteada por traición”.

El polémico comentario ha captado la atención del Servicio Secreto, el cuerpo policial encargado de la seguridad de Clinton como candidata presidencial y ex primera dama, que ha abierto una investigación.

Ni la mercadotecnia republicana tiene piedad con la aspirante demócrata, como se aprecia en chapas y camisetas con comentarios que acompañan a fotos poco favorecedoras de Clinton y a veces rayan en la grosería, como “La vida es una puta. No votes a una”.

Algunos dirigentes republicanos creen, no obstante, que las arremetidas contra Hillary Clinton no son un aglutinante del partido a falta de un consenso sobre Trump, sino que se trata del juego político de las convenciones.

“Es parte de la convención el exponer argumentos contra tu oponente, pero estoy seguro de que la próxima semana la convención demócrata atacará, noche tras noche, a Donald Trump”, comentó a Efe el influyente congresista Peter King, presidente del Comité de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes de EE.UU..

Antes de la cita demócrata, Trump clausurará hoy el cónclave republicano de Cleveland con el tradicional discurso de aceptación de la nominación como candidato a la Casa Blanca.

La expectación es máxima por saber qué términos utilizará el magnate inmobiliario para referirse a su adversaria demócrata, a la que llama en su mítines electorales “Hillary la deshonesta”

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